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¿Qué es la evaluación? ¿Qué entendemos normalmente por evaluación?. La evaluación es un término que utilizamos comúnmente y lo asociamos la mayoría de las veces con el proceso educativo; sin embargo, el significado que atribuimos a este concepto es muy pobre en su contexto. Al escuchar la palabra evaluación, tendemos a asociarla o a interpretarla como sinónimo de medición del rendimiento y con examen de los alumnos; haciendo a un lado y olvidando que todos los elementos que participan en el proceso educativo comprenden el campo de la evaluación, y algo que es muy importante y significativo, destacar el hecho de que la evaluación no debe limitarse a comprobar resultados, conocer o a interesarse de lo que el alumno es, sino debe considerarse como un factor de educación.
En el proceso de planeación, la evaluación es medio fundamental
para conocer la relevancia social de los objetivos planteados, el grado de
avance con respecto a los mismos, así como la eficacia, impacto y
eficiencia de las acciones realizadas. De ahí que la información
que resalta del proceso evaluativo sea la base para establecer los lineamientos,
las políticas y las estrategias que orientan la evaluación
de este nivel educativo.
La evaluación es una oportunidad de hacer docencia, de hacer educación;
y alcanza este sentido cuando constituye la base para la toma de decisiones
acerca de lo que el alumno puede y debe hacer para proseguir su educación,
puntualizando el que el proceso evaluativo como parte de la educación,
debe adaptarse a las características personales de los alumnos, esto
es, debe llegar al fondo de la persona, destacar lo que la persona es, con
relación a sus sentimientos, emociones, acciones, etcétera.
La educación es entendida como "un proceso sistemático destinado
a lograr cambios duraderos y positivos en las conductas de los sujetos sometidos
a una influencia, en base a objetivos definidos de modo concreto y preciso,
social e individualmente aceptables, dignos de ser sufridos por los individuos
en crecimiento y promovidos por los responsables de su formación" (Lafourcade,
1973: 15).
Conforme a esta definición, después de un período de
enseñanza, en los educandos se identifican una serie de conductas
inexistentes hasta antes de este proceso, estos cambios representados en
tales conductas constituyen las metas u objetivos a lograr a través
de un sistema metodológico y la puesta en marcha de sus estrategias.
Tales metas pueden ser o no alcanzadas dependiendo de una serie de factores,
ya sea por la propia estructura, su aplicación, aspectos inherentes
a la capacidad de aprendizaje de los alumnos, factibilidad en el establecimiento
de los objetivos, etcétera. ¿Cómo conocer entonces,
de qué manera saber sise han cumplido o no total o parcialmente los
objetivos establecidos, por medio o a través del proceso educacional?. La respuesta a esta pregunta la obtenemos
a través de un programa de evaluación, cuyo fin o propósito
será el de averiguar, el de constatar en qué medida se han obtenido
los cambios de conducta previstos en los objetivos.
Evaluar "es un acto de valorar una realidad, que forma parte de un proceso cuyos
momentos previos son los de fijación de características de la realidad
a valorar, y de recogida de información sobre las mismas, y cuyas etapas
posteriores son la información y la toma de decisiones en función
del juicio emitido" (Pérez y García, 1989:23).
Como se observa, la evaluación es un proceso continuo de la evaluación
educativa en el que se identifican tres etapas o momentos y que son: a) una obtención
o recogida de información, b) la valoración de esta información
mediante la formulación de juicios, y c) una toma o adopción de
decisiones.
La evaluación es la reflexión crítica sobre los componentes
e intercambios en el proceso didáctico, con el propósito de
poder determinar cuáles han sido, están siendo o podrán
ser sus resultados y poder tomar en función de todo ello, las decisiones
más convenientes para la consecución positiva de los objetivos
establecidos.
Por lo anterior, se destaca en la evaluación una operación
de naturaleza prealimentativa y concurrente, ya que se centra más
en el proceso que en el producto, lo que le permite tomar decisiones a tiempo,
esto es, antes de que las situaciones conflicto se presenten, o de que la
atención y solución a éstas se torne crónica
o compleja.
La evaluación como parte integrante del proceso educativo, es una
actividad de servicio, de ayuda al alumno, de propia motivación; la
idea de la evaluación como función de control estricto y sanción
debe ser dejada de lado. Asimismo, la evaluación como parte de este
proceso debe aplicarse a los diferentes aspectos del mismo, es decir, debe
involucrar a los alumnos tanto como a los maestros, los planes de estudio,
los programas, los métodos y procedimientos, los horarios escolares,
el material didáctico, los edificios escolares, el mobiliario, la
propia comunidad, etc.; esto es, tiene que estar estrechamente ligada a todos
los elementos y aspectos que influyen en el resultado educativo.
Con relación a los alumnos, en éstos no sólo se debe
observar su aprendizaje (conocimientos, interpretaciones, comprensiones,
aplicaciones, actitudes, destrezas, hábitos, etc.), sino también
su estado físico, su estado emocional, su inteligencia, sus problemas,
sus capacidades, sus intereses, sus limitaciones, sus circunstancias.
En la evaluación podemos identificar tres momentos o etapas significativas,
mismas que son: la Evaluación Diagnóstica (inicial), la Evaluación
Formativa (intermedia, continua o procesal) y la Evaluación Sumativa
(final).
La Evaluación Diagnóstica es la que se realiza antes de iniciar
el proceso de enseñanza-aprendizaje, para verificar el nivel de preparación
de los alumnos para enfrentarse a los objetivos que se espera que logren.
La verdadera evaluación exige el conocimiento a detalle del alumno,
protagonista principal, con el propósito de adecuar la actividad del
docente (métodos, técnicas, motivación), su diseño
pedagógico (objetivos, actividades, sistema de enseñanza),
e incluso el nivel de exigencia, adaptar o adecuar el diseño, el proyecto
educativo a cada persona como consecuencia de su individualidad.
La evaluación requiere del diagnóstico para la realización
de pronósticos que permitan una actuación preventiva y que
faciliten los juicios de valor de referencia personalizada. La actuación
preventiva está ligada a los pronósticos sobre la actuación
futura de los alumnos.
Los fines o propósitos de la Evaluación Diagnóstica
o Inicial, son:
La Evaluación Formativa o Continua, es la que se realiza durante el desarrollo
del proceso de enseñanza-aprendizaje para localizar las deficiencias cuando
aún se está en posibilidad de remediarlas, esto es, introducir
sobre la marcha rectificaciones a que hubiere lugar en el proyecto educativo
y tomar las decisiones pertinentes, adecuadas para optimizar el proceso de logro
del éxito por el alumno.
La Evaluación Formativa se efectúa o se centra en partes significativas
del programa de estudio; facilitando la toma de decisiones a tiempo; la eficacia
de éstas como resultado de la riqueza de la información y el estímulo
al trabajo en función del éxito.
La Evaluación Formativa o continua no debe basarse únicamente en
pruebas formales sino que debe incluir la observación de la actividad
y el análisis de tareas. Esto es, el proceso evaluador debe centrarse
no en actividades específicas sino, en gran medida, en la misma actividad
ordinaria del aula, como: ejercicios, solución de problemas, trabajos,
dibujos, redacciones, lecturas, esquemas, etc.; con esto se permite recoger información
no sólo sobre el resultado, sino también sobre el proceso mismo,
lo que permite conocer mejor al alumno y así poder adecuar el trabajo
pedagógico. Es conveniente desatacar que la preocupación básica
del docente será la identificación de las unidades de observación.
Los fines o propósitos de la Evaluación Formativa o Continua son:
La Evaluación Sumativa es la que se realiza al término de una etapa
del proceso enseñanza-aprendizaje para verificar sus resultados. Determina
si se lograron los objetivos educacionales estipulados, y en qué medida
fueron obtenidos para cada uno de los alumnos. La Evaluación Final de
modo principal tiene comofinalidad la calificación del alumno y la valoración del proyecto
educativo, del programa desarrollado, de cara a su mejora para el período
académico siguiente; considerando el fin del curso como un momento más
en el proceso formativo de los alumnos, participando en cierta medida de la misma
finalidad de la Evaluación Continua.
Es importante destacar que se evalúa para conocer el grado de logro de
los objetivos y no para emitir una calificación, aún cuando esto
pueda ser un requisito o exigencia social de la que el docente no puede desligarse.
En la Evaluación Sumativa se integran habitualmente en una calificación,
el conjunto de datos de la Evaluación Continua, mismos que ya fueron recabados
u obtenidos en las diferentes etapas de evaluación realizadas a lo largo
del curso.
Entre los fines o propósitos de la Evaluación Sumativa, destacan
los siguientes:
La evaluación debe amparar un doble carácter: por un lado cuantitativo,
donde lo que se destaca o cuenta es la medida de la adquisición de conocimientos,
y por otro cualitativo, en el que subraya la valoración de la medida en
relación a la situación personal de aprendizaje de cada alumno.
Para que exista ese equilibrio cuantitativo-cualitativo, se hace necesario que
la evaluación contemple varias funciones, a saber: (Pérez y García,
1989).
Haciendo una recapitulación podemos aseverar que la enseñanza es
una actividad sociocomunicativa y de vinculación, que construye las situaciones
más favorables para que cada alumno y grupo alcance su formación
personal. La enseñanza es una actividad abierta a la creación profesional
del docente y a la planificación continua de cada alumno. Enseñar
es concebir en su totalidad la acción que mejor contribuye a adaptar la
cultura, impulsar, estimular la vida en las aulas, estructurar los medio y crear
los sistemas metodológicos más propicios al aprendizaje formativo
del estudiante. Y en interrelación con todo ello, su evaluación
no se puede circunscribir o limitar a un solo aspecto o fase, sino que debe desarrollarse
a lo largo de todo el proceso educativo.
Es necesario destacar además, algo muy importante, y es que la evaluación
no entraña en forma única al alumno, sino también y ante
todo, al propio sistema escolar en su conjunto y a la multiplicidad de agentes
que intervienen en toda acción educativa.
Fuente:
• www.uv.mx