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En el 2001, el Programa Escuelas de Calidad (PEC) surge como una iniciativa del gobierno federal, con el propósito de fomentar la democracia y mejorar los resultados de aprendizaje en los estudiantes, especialmente aquellos que viven en condiciones de marginación. En su primera etapa, se inicia con las escuelas de Educación Primaria, en su segundo año se incluyen: Educación Especial, Telesecundarias y Educación Indígena. En el tercer año, se incorpora Educación Preescolar (PEC-P).

Hacia un nuevo paradigma de la evaluación de la calidad de la educación preescolar en México.

  1. Escrito por: Clotilde Juárez-Hernández; Pastor Hernández, Olga Porras, María de los ángeles Contreras, Elena Negrete, Carmen Hernández, Diana Arellano, Clara Frías, Elizabeth Mora y Mayte de Lassé. .
Los niños y las niñas que nacen hoy en día son los forjadores de sueños, los constructores, los ciudadanos y los líderes del mañana. Su futuro inmediato está en nuestras manos, Pero muy pronto nuestro futuro estará en la de ellos. Con el propósito de interrumpir la transmisión intergeneracional de pobreza, desigualdad y exclusión, y para construir una sociedad que sea más justa, inclusiva, productiva, democrática y pacífica, que celebre y promueva el desarrollo humano, es imprescindible empezar por transformar la forma en que cuidamos, protegemos, socializamos, educamos y en general, mejoramos el bienestar de nuestros niños y niñasdurante sus primeros años de vida."
Proyecto Intersectorial (2001).

Las escuelas voluntariamente optan participar en el programa mediante un concurso, si su dictamen es favorable, el PEC las apoya con: cursos de actualización para sus docentes y directivos, acompañamiento en el proceso educativo y financiamiento directo para atender sus necesidades apremiantes, de acuerdo con su Proyecto Escolar o el Programa Estratégico de Transformación Escolar (PETE) según sea el caso.

Con el propósito de conocer el impacto que el PEC tiene sobre la calidad del servicio educativo que las escuelas ofrecen, se plantea una doble evaluación: una interna, llevada a cabo por sus propias escuelas o sus autoridades técnicas educativas; una externa, realizada por personas no involucradas directamente en el proceso educativo.

Para el caso específico de la evaluación externa de los centros preescolares oficiales, la Secretaría de Educación Pública (SEP) encomienda a la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) la coordinación nacional de la Evaluación y Acompañamiento del Programa de Escuelas de Calidad de Preescolar con la asesoría de Robert Mayers y Francisco Martínez .

Para lo cual, inicialmente se integra un mega-equipo evaluador conformado con tres personas por cada uno de los 22 estados participantes, cuya función es evaluar el centro, el aula y el desarrollo psicomotor del niño y la niña en los jardines de niños.

Cabe señalar, que a partir de mayo del 2004 se incorporaron al proceso evaluador 5 estados más.

En octubre del 2003, se lleva a cabo en la ciudad de México el Primer Taller para capacitar a los evaluadores externos en la aplicación de los instrumentos: Escala de Evaluación de la Calidad Educativa (ECCP) para evaluar el centro y el aula y el Test de Desarrollo Psicomotor (TEPSI) para evaluar motricidad, coordinación y lenguaje de los preescolares de 4 años, dichos instrumentos se complementan con entrevistas para la directora, la educadora, los padres y miembros de la comunidad y niños y niñas.

Para la conformación de la muestra nacional, se incluye un total de 4 centros preescolares de PEC-P por cada uno de los 22 estados de la República participante. Excepto en el DF, en donde además de su cuota de 4 jardines de niños, se agregan 4 más de la Delegación de Iztapalapa.

Es en este contexto, que se considera conveniente llevar a cabo un proyecto de investigación específico para la evaluación externa del PEC-P en el DF, cuyo trabajo de campo se lleva a cabo en junio del 2004, con una muestra ampliada incluyendo a las 16 delegaciones políticas.

Se requirió de un equipo de 83 evaluadores integrado por estudiantes y docentes de las licenciaturas en Psicología Educativa y Pedagogía de la UPN, por docentes de la UPN, de las subsecretarías de Educación Básico y Normal y de Servicios Educativos para el DF, y del Instituto de Investigaciones Pedagógicas.

Volviendo a la evaluación del PEC-P nacional, posterior a la primera toma y análisis de datos, en febrero del 2004 se lleva a cabo el Segundo Taller de Evaluación y Acompañamiento del Programa de Escuelas de Calidad de Preescolar para dar a conocer resultados preliminares y capacitar a los evaluadores en su nueva función de acompañamiento a los jardines de niños previamente visitados.

Simultáneamente, la rectora de la UPN impulsa el Seminario de calidad de la educación preescolar, impartido por Robert Myers y Francisco Martínez al que se convoca al equipo de trabajo del PEC-P nacional y del DF, integrándose un grupo de estudio multidisciplinario e interinstitucional interesado en analizar y reflexionar sobre la evolución del concepto de calidad de la educación preescolar en México.

El seminario comprende dos momentos de encuentro complementarios: sesiones mensuales de tres horas coordinadas por Myers y Martínez y sesiones semanales de dos horas coordinadas por Clotilde Juárez en las cuales se trabaja en la revisión, estudio, análisis y reflexión de aspectos evaluados en PEC-P nacional y literatura sobre la calidad educativa en la primera infancia.

El seminario constituye una oportunidad de formación en un espacio de reflexión y dialogo en el que la experiencia de campo se ha enriquecido por la discusión y construcción colectiva, del cual este artículo es un ejemplo.

El propósito de este artículo es socializar tal experiencia grupal compartiendo nuestras reflexiones sobre algunas preguntas que nos planteamos: ¿Cuál es la función social de la educación preescolar en México?, ¿Qué es la calidad de la educación preescolar?, ¿Qué entendemos por el proceso de evaluación de la calidad de los centros preescolares? y ¿Cómo evaluar la calidad de la educación preescolar?

Con la intención de provocar la discusión, y con ella abrir la posibilidad de crear significados compartidos sobre el proceso de evaluación de la calidad de la educación en los centros preescolares en México.¿Cuál es la función social de la educación preescolar en México?

La primera pregunta que nos planteamos es: ¿Cuál es la función social de la educación preescolar en nuestro país?, misma que no podemos contestar sin antes examinar nuestro contexto internacional y nacional en este momento histórico a principios del siglo XXI.

En el escenario internacional observamos por un lado, el asombroso y evidente avance de la ciencia, la tecnología y las comunicaciones, y por otro, la paradójica y destructiva acción de la barbarie para imponer el control y el poder del imperio económico sobre otros, así como la autodestrucción mediante la masiva distribución y consumo de las drogas, con la preocupante contemplación del resto del mundo sin que nadie haga realmente algo para evitarla.

En el plano nacional, nuestro país no permanece al margen de los fenómenos concomitantes producto del mundo económico y comercialmente globalizado y deshumanizado en su permanente lucha por el poder económico y político.

No obstante este patético escenario, desde el 2001, México se propone una serie de acciones de política gubernamental plasmados en los planes nacionales de Educación y de Salud para el sexenio 2001-2006 en las que de manera innovadora se plantea el reto de unir ambos sectores para asumir el compromiso de atender integralmente las necesidades de la infancia (0-5 años).

Se crea el Proyecto Intersectorial para la determinación de los Indicadores de Bienestar de la Primera Infancia en México (SEP, SSA, SNDIF, UNAM, UNICEF, UNESCO, 2001), se plantea la obligatoriedad de la educación preescolar a partir de los 3 años de edad (Decreto, 2001).

Estos son algunos de los hechos que ha generado una gran efervescencia en los niveles administrativos y educativos que nos está llevando hacia la imperiosa necesidad de tener que repensar colectivamente la educación preescolar (Juárez-Hernández, 2003).

Después de vernos y de mirar a nuestros niños y niñas de la primera infancia dentro de este escenario, tenemos la convicción de que la función de la educación preescolar en nuestro país debería estar en la posibilidad de:

  1. Favorecer la experiencia de vivir y disfrutar la infancia en el aquí y en el ahora. En contraste al propósito de la educación preescolar que se establece invertir en el presente para obtener resultados y ganancias a futuro.
  2. Propósito plasmado en premisas tales como: ‘preparar para la primaria’, ‘garantizar el futuro éxito escolar’, ‘predecir el rendimiento escolar’, ‘los niños y niñas de hoy son los ciudadanos del mañana’.
  3. Sin negar la legitimidad de esas aspiraciones, creemos que la educación en la primera infancia pensada desde la historia del presente, como lo dijera Foucault, debería garantizar una calidad de vida sustentada en el bienestar presente de cada educando, con la posibilidad no sólo de vivirlo, sino también de disfrutarlo, no como un conformismo, sino realmente de ser feliz con lo que se tiene, con lo que se sabe, con lo que se puede hacer y con lo que se es capaz de ser.
  4. Reconocer, respetar y revalorar la diversidad en valores éticos culturales individuales, familiares y comunitarios. Consecuentes con la globalización de los avances tecnológicos e ideológicos, se impone la tendencia demagógica de la igualdad, utilizando la consigna “todos somos iguales’ con lo que se pretende justificar la homogeneización y estandarización de insumos, procesos y resultados en la educación.
  5. Tendencia que anula o minimiza la verdadera esencia humana de la diversidad, de la individualidad del sujeto y de la existencia de grupos sociales étnicamente distintos o grupos sociales con discapacidad o necesidades educativas especiales, cuyas condiciones son biológicamente determinadas o por su origen, historia y entorno socio-cultural.
  6. Reconocer el derecho y el valor de ser diferente.
  7. Cuando en el discurso se aborda el asunto de la diversidad, se habla por ejemplo de lo importante que es ‘conocer a los otros’, se escucha como si la diferencia estuviera afuera, frente a nosotros. Cuando justamente es a través de interacción y el diálogo con el otro que, no sólo se conoce al otro, sino también se va descubriendo así mismo, quien es uno.
  8. Cuando una persona se descubre así misma va revelando ante sí su diferencia con el otro y no necesaria y exclusivamente al revés. Creemos que la escuela y el docente en su función y acción mediadora tienen que plantear vivencias en las que se haga el ejercicio de reconocer y valorar el derecho a ser diferente.
  9. Proporcionar los medios instrumentales al educando para lograr todo lo anterior. Las niñas y los niños en su primera infancia dependen de los adultos que los cuidan y los educan. Creemos que la escuela debe proporcionarles, además del cuidado y la educación que les corresponde, los medios y el apoyo indispensable para lograr todo lo que anteriormente hemos propuesto.¿Qué es calidad de la educación preescolar?

Una segunda pregunta sobre la cual hemos reflexionado es ¿Qué entendemos por calidad de la educación preescolar?

Conociendo que la palabra calidad en su origen se utilizó, primeramente en Japón y posteriormente en el resto de los países industrializados, para calificar comercial y mercantilmente las características de los bienes y los servicios producidos, desde la post-guerra, capaces de satisfacer al cliente implicando alentar su consumo como regla de oro para alimentar y sostener el sistema capitalista.

La aplicación la palabra calidad a la educación, no convence, pues no deja de asociarse su connotación mercantilista del servicio educativo como producto de mercado que se ofrece a los consumidores infantes y a sus padres.

Sin que por el momento contemos con un término alterno que sustituya a la palabra calidad, aclaramos que aquí se utiliza con un sentido distinto.

Por ejemplo, creemos que si observáramos a más de dos centros preescolares realizar su quehacer educativo, posiblemente identifiquemos que lo que los caracteriza como semejantes es que realizan esencialmente la misma tarea.

Sin embargo, lo que las distingue es la forma o estilo propio que cada uno imprime de manera cualitativamente distinta en lo que ambas realizan.

Así, la calidad de la educación se refiere a la calificación del cómo se educa, pero ese cómo en el contexto educativo preescolar implica que los adultos, en su función educadora asumen la responsabilidad por los niños y niñas para propiciar la integración armónica de su crecimiento, aprendizaje, desarrollo y bienestar, no obstante su condición diferente.

De manera que la calidad de la educación preescolar se refiere a la forma en cómo los distintos actores realizan el quehacer educativo resultante de una intervención social que contribuye conciente e intencionadamente al proceso y resultado de la formación de preescolares competentes y felices.

Esta concepción de calidad de la educación tiene también, como lo veremos más adelante, sus implicaciones en la evaluación del proceso y resultado educativo.Dentro de esta misma pregunta reconocemos que ese proceso educativo es muy complejo y por tanto, el ‘cómo’, referido a la calidad de la educación preescolar involucra muchas dimensiones del mismo fenómeno.

Por ejemplo: ¿Cómo son las competencias de niñas y niños?, ¿Cómo es la práctica e intervención docente?, ¿Cómo es la participación de los padres o los cuidadores principales? ¿Cómo es la participación de la comunidad?, ¿Cómo es la participación de las autoridades educativas?, ¿Cómo es la participación de las autoridades escolares como la Directora, Supervisora de zona y Jefa de Sector?, ¿Cómo es la gestión Escolar?, ¿Cómo se aplica el currículum?

Lo que también nos plantea problemas concretos en cómo es la evaluación, pues se tendrían que considerar todas esas dimensiones si es que se quiere tener una foto en tercera dimensión más o menos fiel del fenómeno escolar.¿Qué entendemos por el proceso de evaluación de la calidad de los centros preescolares?

Así como analizamos la palabra calidad, ahora analizaremos especialmente la palabra evaluación, reconociendo que en la función de evaluadores externos, asumimos una postura no únicamente teórica, sino también política y social.

Lo que a su vez tiene repercusiones directas sobre las características de los instrumentos diseñados, la utilización de la información obtenida mediante la observación directa en contexto, las formas de llegar, entrar y establecer contacto para la comunicación con los integrantes del centro preescolar.

Creemos que la educación preescolar es un proceso vivo que cotidianamente se expresa en el contexto del centro y del aula. De tal forma, que la evaluación tendría que constituir una mirada atenta, articulada y reveladora de la esencia dinámica y totalizadora del proceso educativo.

A diferencia de la práctica estática y parcial de la evaluación del conocimiento escolar del educando, la cual depende del paradigma desde donde se concibe el aprendizaje y la práctica educativa.

Por ejemplo, desde una perspectiva conductista se esperaría calificar midiendo cuantitativamente el conocimiento por acierto y error. Mientras que desde una perspectiva constructivista, reconociendo las limitaciones de la evaluación cuantitativa para determinar el conocimiento del alumno, se recurre a una evaluación comprensiva y cualitativa, sin embargo, en ninguno de los dos casos, se resuelve el asunto de la acreditación formal que exige invariablemente un sistema numérico o alfabético, pera traducir el resultado de la evaluación a un dato puramente cuantitativo.

Reconociendo que ese dato cuantitativo ha sido validado y legitimado socialmente para asignar becas o aplicar la cláusula de exclusión para aquellos alumnos que no cumplen con el requisito del criterio evaluador aprobatorio de la escuela.

Aún más, no obstante el discurso educativo hace referencia al proceso enseñanza-aprendizaje, la evaluación se centra exclusivamente en la calificación del desempeño del educando.

Estas observaciones no niegan ciertas prácticas incipientes de la evaluación cualitativa del educando en la que se incluye también la evaluación el desempeño del docente. Vale la pena mencionar por ejemplo, la reciente experiencia de la evaluación que se ha llevado a cabo en los centros preescolares la SEP-DF desde el 2003.Teniendo presente el peso tan importante de la cuantificación en la evaluación del educando, la cual en vez de fungir como facilitador del aprendizaje de los contenidos escolares, en una condición extrema, constituye una amenaza que califica, aplica juicios sumarios y persigue enfatizando lo negativo, con la consecuente represalia de la reprobación.

Por lo que, utilizar la misma palabra de evaluación en el contexto de la ‘evaluación de la calidad de la educación preescolar’, como empezamos a explicar anteriormente, significa algo distinto y contrapuesto, caracterizada por una serie de atributos, por lo que la acción de evaluar sería: ·    Mirar y escuchar de manera sensible, comprensiva y empática el quehacer educativo en todas sus dimensiones.

  1. Alentar una práctica de la observación y la auto-observación que conlleve más naturalmente a la evaluación y a la auto-evaluación.
  2. Capacitar al evaluador en su función de observador participante y no ajeno.
  3. Promover entre evaluador y evaluado la corresponsabilidad y el compromiso no sólo por el resultado de la evaluación misma, sino también por los procesos involucrados en el quehacer educativo.
  4. Identificar, valorar y apreciar las fortalezas del observado, evaluado.
  5. Reconocer que la función de la evaluación no es sólo observar al otro para calificar, obtener datos y difundirlos. Por el contrario, considerar de manera indispensable y prioritaria alentar que los resultados de la evaluación sirvan para alimentar el proceso de permanente cambio del quehacer educativo en su contexto y momento.
  6. Fortalecer una práctica de la observación y la auto-observación como una característica inherente al proceso del quehacer educativo mediante el acompañamiento a lo largo del proceso mismo.

En suma, la evaluación se constituye como un instrumento necesariamente útil para conocer, retroalimentar y reorientar el cómollevar a cabo el quehacer educativo.¿Cómo evaluar la calidad de la educación preescolar?

A partir de las concepciones particulares resultado de nuestras reflexiones, mismas que hemos expresado anteriormente sobre educación, calidad y evaluación nos preguntamos ahora ¿Cómo comprendemos una metodología factible para llevar a cabo la evaluación de la calidad de la educación preescolar?

Dentro de la metodología que aquí describimos, creemos que la evaluación no es una acción lineal, sino un proceso circular mismo que se renueva cíclica y periódicamente a manera de un proceso continuo y permanente. Así, a partir del modelo de evaluación de la calidad de la educación preescolar que proponen Myers y Martínez para el proyecto de PEC-P nacional, nosotros hacemos una serie de consideraciones sobre los siguientes elementos:

Determinación de indicadores.

Para realizar la evaluación de los centros preescolares, sus aulas y el desarrollo de las competencias del educando, es requisito indispensable primeramente determinar los indicadores susceptibles de ser operacionalizados y cualitativamente medidos. La iniciativa innovadora la ha tenido el Proyecto Intersectorial de Indicadores del Bienestar para la Infancia en México, el cual viene trabajando desde el 2001 y cuyo propósito fundamental es la construcción de un sistema nacional de indicadores y de instrumentos que sirvan de base para todos aquellos que trabajen programas para la atención de infantes y preescolares.

Los productos que de él se deriven constituyen la pauta para la evaluación del PEC-P tanto a nivel nacional como en el DF.Creación de instrumentos.

Si se quiere ser congruente y consecuente con la iniciativa de la creación de un sistema nacional de indicadores, no procede aplicar instrumentos creados, estandarizados y normalizados en realidades distintas a la nuestra por las limitaciones que conlleva no considerar las características particulares de la diversidad de nuestra población infantil.

Creemos por tanto, que los evaluadores deben asumir la responsabilidad de la creación de instrumentos propios idóneamente basados en la operacionalización de esos indicadores identificados dentro del contexto y momento histórico de nuestra realidad mexicana. Aplicación de instrumentos.

La acción de aplicar los instrumentos no se caracteriza por tomar distancia neutral y supuestamente objetiva con respecto al fenómeno a ser observado, sino por el contrario, adoptar una actitud de observador participante.

Para poder comprender desde dentro cómo es que se realiza el quehacer educativo, es decir de identificar la calidad con la que se realiza la educación, así cómo seguir la huella de cómo evoluciona el proceso del desarrollo de las competencias en los preescolares. Observación y registro de la realidad.

Los instrumentos no son fines en sí mimos, por el contrario, son un mero recurso y guía mediante los cuales se realiza una observación dirigida mirando ciertos aspectos de la realidad y el proceso educativo enmarcados dentro de su contexto y momento histórico.

La observación es útil siempre que se acompañe de un registro sistemático como un producto construido que posteriormente permite analizar cuidadosamente lo observado.

Descripción. Dado que el énfasis no es obtener una información eminentemente cuantitativa, se espera que el registro detallado de la observación constituya una descripción cualitativa; es decir, un relato anecdótico acerca de lo que sucede y cómo es que suceden los hechos en el centro, en el aula y el desarrollo de las competencias de los educandos.Integración.

La descripción y el registro de lo observado no son suficientes para su análisis cualitativo, si no pasan por el filtro del trabajo de integración.

Entendiendo por integración el ejercicio de amarrar los hilos imaginarios de cada información proveniente de distintas fuentes proporcionadas por las diversas voces y miradas de los actores involucrados en la evaluación externa y la auto-evaluación, mismos que dan sentido o resignificación al quehacer educativo.

Devolución y diálogo.

La evaluación caracterizada por la búsqueda de sentido, paradójicamente pierde su sentido si no regresa a su origen. Es decir, si no se devuelve directamente a los actores educativos que lo generaron, con la intención de que se apropien conscientemente de él y lo utilicen en su propio beneficio.

Es importante hacer notar que no obstante, la devolución es una práctica inherente al trabajo clínico, su aplicación al campo de la educación y más aún de la evaluación educativa, es una aventura inédita. Pues de manera semejante a la clínica, la devolución implica el encuentro de los educadores y los directivos con una escucha sensible, empática y flexible de los evaluadores quienes no los enjuician, persiguen o sancionan generando de manera natural la defensa y la resistencia características de la cerrazón.

Por el contrario, se trata de que la devolución sea una intervención para espejear a docentes y directivos su propio quehacer educativo, enfatizando las fortalezas lo que crea un ambiente de confianza que justamente abre la posibilidad del diálogo y la reflexión para intercambiar impresiones, negociar y renegociar significados, llegan a reconocer lo valioso y apreciado de su práctica educativa, como institución escolar identifican aquellas acciones que dificultan el logro de los propósitos educativos, el impacto en el aprendizaje y desarrollo de las competencias de los preescolares, así como la transformación (o mejora) de su práctica docente.

Resignificación, reflexión y planteamiento.

La devolución en el contexto escolar no es una mera acción de aventar la pelota al de enfrente. Sino de entregar al otro, de manera responsable y comprometida lo que le pertenece; lo que no obstante siendo suyo, realmente no lo conoce.

Es mediante la comunicación y el diálogo que la devolución de lo que le pertenece al otro se transforma en una resignificación dentro del proceso de construcción de significados compartidos sobre el quehacer educativo.

La comunicación y el diálogo generados por la devolución, ofrecen la posibilidad de la reflexión, la cual se constituye como una herramienta inherente al pensar juntos sobre lo que se vive, se piensa y se siente con respecto al proceso de la evaluación misma.

A partir de la resignificación y la reflexión docentes y directivos pueden comprender qué y cómo es lo que realmente hacen, lo que facilita llegar a replantearse mejorar o cambiar sus acciones por iniciativa propia.

No desde la perspectiva del error o equivocación, sino desde una forma de actuar distinta y tal vez alejada del sendero que conduce al lugar que se pretende llegar mediante la intervención intencionada de la educación.

Acompañamiento.

Creemos que la función del evaluador no termina en el punto anterior, sino que es a partir de su compromiso ético con el quehacer educativo y con cada uno de los actores involucrados, que tiene en su haber otra tarea, que no por ser la última, es la menos importante, la de acompañar a los docentes y directivos en el recorrido cotidiano a través de su práctica educativa.

Se trata de un proceso que permite a los diversos actores, tanto los propios de los centros preescolares, como los externos, establecer un vínculo sobre el cual se crea y construye el espacio de diálogo y reflexión, para pensar sobre el cómo se realiza el quehacer escolar.

Lo que implica trabajar en la mejora continua de la intervención educativa tendiente a fortalecer no sólo el aprendizaje y el desarrollo de las competencias de los preescolares, sino fundamentalmente su bienestar.

En este proceso de acompañamiento participan los centros preescolares del PEC-P.

Conslusiones:

Reflexionando sobre cuatro preguntas relacionadas con la evaluación de la calidad de la educación preescolar en México, podemos concluir que nuestra posición al respecto es la siguiente:

  1. No se pueden analizar los conceptos de educación, calidad y evaluación fuera de su contexto geográfico ni de su momento histórico.
  2. La función de la educación preescolar debería ser orientada hacia el rescate de lo esencialmente humano; la formación de niños y niñas sobre las competencias para la vida; crear condiciones que permitan a niños y niñas darse cuenta de sí mismo, de los otros y de su entorno; generar experiencias para que niños y niñas aprendan a pensar sobre los que piensan, hacen y sienten; recrear experiencias para vivir y disfrutar de la infancia en el aquí y el ahora; convivir respetando y tolerando la diversidad en los valores; apreciar el derecho de niños y niñas a ser diferente; así como proporcionar a niños y niñas los medios instrumentales para lograr su proceso educativo.
  3. La calidad de la educación se refiere a la calificación del cómo se educa, asumiendo la responsabilidad por los niños y niñas para propiciar la integración armónica de su crecimiento, aprendizaje, desarrollo y bienestar, no obstante su condición diferente. El proceso educativo es complejo y el 'cómo se educa' involucra muchas dimensiones.
  4. La evaluación de la calidad de los centros preescolares se realiza desde una posición teórica, política y social específica, que concibe a la educación como un proceso vivo y a la evaluación como una mirada atenta, articulada y reveladora de la esencia dinámica y totalizadora del proceso educativo.
  5. La metodología aplicada a la evaluación de la calidad de los centros preescolares comprende una serie de acciones dentro de un proceso circular que se renueva cíclica y periódicamente a manera continua y permanente.

Tales acciones comprenden: determinación de indicadores, creación y aplicación de instrumentos, observación en contexto y registro, descripción, integración, devolución, resignificación, diálogo, reflexión y replanteamiento sobre el quehacer educativo a partir de lo observado y acompañamiento.

Sobre los autores:
• Clotilde Juárez-Hernández; Pastor Hernández, Olga Porras, María de los ángeles Contreras, Elena Negrete, Carmen Hernández, Diana Arellano, Clara Frías, Elizabeth Mora y Mayte de Lassé.
Profesores de la Universidad Pedagógica Nacional de México especializados en Educación Preescolar. Este trabajo es un producto derivado del Seminario sobre la Calidad de la Educación Preescolar, auspiciado por la Universidad Pedagógica Nacional y conducido por Robert Myers y Francisco Martínez, con la participación del equipo de investigación del Programa de Escuelas de Calidad Preescolar en el Distrito Federal, coordinado por Clotilde Juárez Hernández, Profesora titular de tiempo completo de la UPN, responsable del proyecto de evaluación PEC-P DF.

Bibliografía:
• Bion, W, R. (1996). Volviendo a pensar.
• Argentina: Lumen-Hormé.Dahlberg, G., Moss, P. & Pence A. (1999). Más allá de la calidad de la educación y el cuidado infantil. Perspectivas postmodernas.
• Decreto (2001). Iniciativa que establece la Obligatoriedad de la educación preescolar. México: Cámara de Diputados.Eurydice (2002).
• Competencias Clave. Concepto en expansión dentro de la educación general obligatoria en los países miembros de la Unión Europea. España: Eurydice.Hernández, R. G. (1998).
• Paradigmas en la Psicología de la Educación. México: Paidós Educador.Juárez-Hernández, C. (April-March, 2003). Child Care in Mexico. Child Care Information Exchange. 150, 20-22.SEP, SSA, SNDIF, UNAM, UNICEF & UNESCO (2001).
• www.eurydice.org
www.sep.gob.mx
• www.ssa.gob.mx

Fuente:
 www.contexto-educativo.com.ar