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Hablar de Educación Regular y de Educación Especial como se viene haciendo hasta la fecha por un buen número de docentes y profesionales de la materia es, evidentemente, un hecho bien intencionado y noble. A pesar de la intencionalidad, esta aparente separación trae como consecuencia, en muchos de los casos, una manera abierta de segregación y discriminación, a pesar de que se diga lo contrario. A continuación una pequeña reflexión al respecto.

Educación especial: ¿Educación para la segregación?.

  1. Escrito por: Gilberto Ponce.

Se hace referencia a la Educación y a la Educación Especial como si fueran sistemas paralelos, diferentes, con finalidades distintas y distantes cuando en esencia buscan lo mismo: propiciar la perfección de las capacidades del ser humano.

El hecho de utilizar cotidianamente dentro de las aulas y en los discursos oficiales conceptos tales como: “Escuela Regular”, “Alumnos Regulares” hace que invariablemente, en la concepción de infinidad de personas se sobreentienda la existencia de dos tipos de escuelas, una de ellas la llamada Escuela Regular y la otra, por consecuencia lógica es, desde esta óptica, la irregular o la Escuela de Educación Especial. Lo mismo pasa en cómo se representan los usuarios del servicio educativo a los “Alumnos Regulares” y a los “Alumnos de Educación Especial”.

Este conflicto conceptual, por lo general, ha mantenido a los alumnos equivocadamente llamados con Necesidades Educativas Especiales (todos, en determinado momento de la vida tenemos algún grado de necesidad educativa especial) y a todo el complejo sistema dedicado a apoyarlo en una paradoja donde se habla de integración mientras se le mantiene segregado; donde la poco clara o confusa terminología no permite ese cambio de mentalidad en la sociedad quien casi por regla general, sigue sin comprender a cabalidad lo que la Educación Especial significa.

En un estudio realizado desde el año 2001 a la fecha, se encontró como esta terminología confusa y la manera como los investigados la conciben, ha propiciado tres grandes efectos negativos y contraproducentes:

  1. Los docentes frente a grupo y los docentes especialistas, generalmente se ven como parte de sistemas paralelos, dificultándose con ello la participación, el trabajo colectivo y la toma de decisiones de manera conjunta. En casos extremos, existe celo y franco rechazo de los docentes frente a grupo, quienes consideran poco o insatisfactorio el trabajo realizado por sus colegas especialistas.
  2. La representación social de los términos “Educación Especial”, “Educación Regular” y sus conceptos derivados están alejados del objetivo con que fueron incluidos en el lenguaje educativo. La primera setodavía se entiende como educación para alumnos anormales o irregulares y la segunda como de poca calidad o del montón.
  3. La mayoría de los alumnos y los padres de familia siguen sintiendo el peso del estigma y la segregación por el significado otorgado a ésta terminología utilizada. La poca comprensión de lo que se dice y el cómo se dice, están obstaculizando, de nueva cuenta, el hermoso sueño compartido por todos de la Integración de todos a todas las escuelas.

Por tal motivo, se requiere crear una nueva cultura donde se hable de una sola Educación, la del Artículo Tercero Constitucional y muera Educación Especial como sistema paralelo, dando paso a la Integración respetuosa de todos. Porque todos somos iguales. Porque todos somos diferentes. Porque todos merecemos Educación, sin calificativos dolorosos.

Sobre el autor:
• Gilberto Ponce,
Alumno del Doctorado en Educación por La Universidad Autónoma de Durango. Docente frente a Grupo Escuela Urbana 523. Observatorio Ciudadano de la Educación. Colaboraciones Libres.

Fuente:
 www.observatorio.org