Financiamiento vìa franquicia SENCE y fondos Ley Sep



Inscribe acá tu correo para recibir nuestro noticias y novedades:
Una educación plástica y estética constante durante toda la educación general básica posibilitará la apropiación por parte de los chicos de las herramientas intelectuales necesarias para desarrollar en sí mismos criterios de selección y elección, porque en medio de tanto oportunismo y demagogia mediática.
La escuela, como se sabe, tiene el difícil reto de proporcionar una cultura común a todos los alumnos, que evite la discriminación y desigualdad de oportunidades, respetando al mismo tiempo sus características y necesidades individuales. Sin embargo determinadas necesidades individuales, plantean necesidades educativas especiales, que exigen respuestas educativas que se traducen en un conjunto de ayudas, recursos y medidas pedagógicas de carácter extraordinario, distintas de las que demandan la mayoría de los alumnos, ellas se consideran en el proceso de aprendizaje, pero también en la evaluación.
El concepto de necesidades educativas especiales implica que cualquier alumno que tenga dificultades de aprendizaje, por la causa que fuere, reciba las ayudas y recursos especiales que necesite, ya sea de forma temporal o permanente en el contexto educativo más normalizado posible.
Todo educando en algún momento de su itinerario educativo puede plantear
una necesidad educativa especial de orden temporal, así, quienes presentan
problemas de aprendizaje sea dislexia, discalculias, dislalias, entre otras,
demandan una respuesta educativa pertinente y oportuna, la que permitirá identificar
sus causales (dispedagogías, familia, educando), y
ofrecer un apoyo pedagógico pertinente a efectos de subsanar los problemas
en el marco de trabajo en el aula.
En tanto que, en la población estudiantil habrán algunos que,
por diferentes razones presentan necesidades educativas especiales de carácter
permanente, en este caso hablamos de quienes presentan discapacidades que
pueden ser auditivas, visuales, motrices, o intelectuales. A excepción
de quienes presentan las discapacidades intelectuales, sólo hace falta
para su proceso educativo apelar al uso y manejo de las medidas extraordinarias
ya mencionadas, las que fundamentalmente constituyen adaptaciones de acceso
al currículo, es decir con ayudas como: audífonos, máquina
braille, otros audiovisuales, ubicación en el aula, rampas, podrán
participar del mismo marco de trabajo pedagógico y curricular que
los mismo educandos..
Es posible hablar de algunas adaptaciones curriculares como estrategias
metodológicas cómo enseñar, y cómo evaluar, si
afectar el qué enseñar.
En cuanto a quienes presentan necesidades educativas especiales
asociadas a déficit intelectual leve pueden ser parte de la escuela
regular fundamentalmente en el nivel inicial, primaria, con sus adaptaciones
prioritariamente curriculares: qué enseñar, cómo enseñar,
cómo evaluar, en relación a sus potencialidades. El adolescente
púber podrá pasar a una Educación ocupacional. De allí que
se asuma el imperativo de organizar las experiencias de aprendizaje y evaluación
de forma que todos los alumnos participen y progresen en función de
sus posibilidades.
Como se sabe, entonces, la Educación Especial no genera un currículo paralelo, ni lo debe requerir para el desarrollo y aprendizaje de los educandos, asumiendo más bien el currículo de Educación Inicial y Primaria, de la educación básica regular, así como el previsto para otros niveles y modalidades, realizando las adaptaciones curriculares necesarias, las que constituyen un proceso de toma de decisiones compartido tendiente a ajustar y complementar el currículo común para dar respuesta a las necesidades educativas especiales de los alumnos y lograr su desarrollo personal y social.
Reiteramos que se debe efectuar esfuerzos por hacer una evaluación
detenida y hacer las adaptaciones lo menos significativas posibles, especialmente
con los alumnos sordos, motóricos y ciegos que son plenamente inteligentes
Conviene empezar por las adaptaciones de acceso y por el cómo enseñar
y evaluar, antes de hacer adaptaciones en el
qué enseñar y evaluar.
Se recomienda flexibilizar los criterios respecto a los procedimientos
e instrumentos de evaluación. Puede ser necesaria una evaluación
individualizada, con instrumentos adecuados a lasa características
y necesidades de los alumnos. Es necesario introducir nuevas formas de evaluar
además de las ya tradicionales, oral y escrita, tales como la observación
del trabajo de los alumnos, su participación en los juegos, actividades,
entrevistas, diálogos, y otras.
Una evaluación homogénea no nos permitiría descubrir
realmente lo que es capaz de hacer cada uno de estos niños y el tipo
de apoyo que necesita, ni tomar las decisiones adecuadas para la planificación
del proceso de enseñanza- aprendizaje.
La evaluación del aprendizaje consiste en comparar lo que los niños conocen y saben respecto a las metas establecidas y a su situación antes de comenzar el curso.
La finalidad formativa de la evaluación, está orientada a valorar
procesos, lo cual supone la recolección de información útil
o significativa a lo largo de los mismos, su objetivo es mejorar o perfeccionar
el proceso que se evalúa.
Al saber en que momento aparecen dificultades o al detectar que
situaciones favorecen los aprendizajes, se está en mejores condiciones
de tener actuaciones más ajustadas a lo que el alumno requiere para
lograr los objetivos educativos. Esto es particularmente importante en referencia
a los alumnos con necesidades educativas especiales.
Supone una regulación entre enseñar y aprender. Aquí se
plantea un ajuste de la acción educativa a las características
del alumnado.
En resumen, los procesos de aprendizaje (como se aprende) y los
rendimientos (que se aprende) están estrechamente vinculados.
Al inicio y durante la escolaridad resulta importante profundizar en el conocimiento de las características personales, familiares y socioculturales de los alumnos. Ello nos va a permitir detectar la situación inicial de trabajo, y su desarrollo, y va a facilitar la elaboración de una programación idónea y ajustada a las características y necesidades de los alumnos (as).
La evaluación procesual permite planificar la adaptación de la enseñanza, elemento clave para promover los aprendizajes de los alumnos (as ) con necesidades educativas especiales. Esta evaluación determina el grado de dominio de los aprendizajes de los alumnos al finalizar un proceso de enseñanza y aprendizaje. Constituye un momento de reflexión acerca de lo que se ha alcanzado a lo largo de un período de actividades educativa.
Es fundamental centrar la evaluación en dos grandes aspectos: el alumno y el contexto de aprendizaje.
Los posibles elementos de evaluación son : el rendimiento, la estrategias de aprendizaje, nivel de ayuda que requiere y su motivación para la realización del trabajo escolar.
Considerar los ámbitos en los cuales se desarrolla el alumnado y estos son:
El proceso de evaluación centrado en los procesos de enseñanza y aprendizaje nos ofrece una vía adecuada para la evaluación de los alumnos(as) en general, así como de aquellos con necesidades educativas especiales.
Esta evaluación supone un carácter interactivo el mismo que se relaciona claramente con la concepción de necesidades educativas especiales difundidas en términos de las características y necesidades de los alumnos, en relación con las respuestas que el medio escolar tiene ante ellas.
Estos referentes de la evaluación para los alumnos con discapacidad intelectual son pertinentes para quellos con mayor potencialidad de integrarse a la escuela regular.
Los principios de evaluación de los aprendizajes de los alumnos con necesidades educativas especiales deben ajustarse a los que, con carácter general, se llevan a cabo con el resto de la población escolar.
Alumno con Necesidades Educativas Especiales por discapacidad
Intelectual.
Las modificaciones en los criterios conforme a las adaptaciones
y diversificaciones curriculares.
Datos especializados para la respuesta
El cuándo evaluar implica considerar los distintos momentos claves en el desarrollo de un proceso de enseñanza/aprendizaje determinado.
Determinar los procedimientos e instrumentos más idóneos, y
las posibles adaptaciones en los de uso común para los Alumnos con
necesidades educativas especiales.
Necesidad de utilizar otro tipos de medios: La observación, los cuestionarios,
las entrevistas, el análisis de los trabajos de los alumnos, etc.
Se recomienda la elaboración de pruebas e instrumentos adecuados a
la realidad del
aula: pruebas pedagógicas, registros de observación, hojas
de seguimiento.
El cuándo evaluar implica considerar los distintos momentos claves en el desarrollo de un proceso de enseñanza/aprendizaje determinado.
La persona ciega, o con baja visión es aquella en la que los estímulos visuales no los llega a percibir o, los percibe de forma difusa pero con ayuda y apoyo especializado puede acceder a los aprendizajes.
Finkilstein (1999) afirma que entre el 80 % y 90 % de nuestro aprendizaje lo hacemos a través de la vista. Sin embargo, la visión, es sólo una fuente de información. La persona ciega tiene otros canales sensoriales para sus aprendizajes, el tacto, el oido, sentido del obstáculo etc. Ellos pueden escolarizarse en educación básica, con los apoyos correspondientes.
El alumno con deficiencia auditiva tiene necesidades compartidas
con el resto de sus compañeros, relativas a su desarrollo cognitivo,
motórico, afectivo y social, a las que se debe dar respuesta, esto
significa que la propuesta educativa para los sordos siempre ha de tener
como marco el currículo ordinario, con los mismos objetivos generales
que para el resto de los alumnos, y no un currículo paralelo basado
sólo en el aprendizaje de la lengua oral.
Si consideramos que el alumno sordo recibe la información fundamentalmente
por la vía visual, es evidente que éste es un aspecto relevante
a la hora de evaluar al alumnado con deficiencia auditiva sin olvidar por
supuesto que todos los sordos no son iguales y que entre éstos la
variabilidad es alta.
Los alumnos sordos pueden acceder a los mismos aprendizajes que
el resto de sus compañeros de su edad, siempre y cuando facilitemos
el acceso a dichos aprendizajes mediante materiales específicos creados
para tal fin.
También es necesario que el profesor dentro del aula modifique su
metodología, actitud, expectativas hacia los alumnos sordos. Una educación
satisfactoria para la mayoría de los sordos debe prepararles para
convivir y desarrollarse en dos realidades sociales que para ellos son complementarias
la realidad de la sociedad de los oyentes y la realidad de la
comunidad de sordos.
Respecto al qué y cuándo evaluar en líneas generales,
se evaluará la adquisición de las competencias, capacidades
y actitudes (no un aprendizaje memorístico), los avances del alumnos
en relación con los niveles de logro planteados para él, en
respuesta a sus necesidades educativas especiales (evaluación criterial)
y no en relación al avance del resto del grupo (evaluación
normativa) ,observar como se expresa como interactúa, capacidad de
descripción, de estructuración, el registro se realizará dentro
y fuera del aula las actitudes en relación a exposiciones de clase,
su interacción en trabajo de grupos, su participación en clase,
su capacidad de colaboración, solidaridad. (valores)
En la evaluación con educandos son necesidades especiales no se debe
limitar a realizar una evaluación sumativa de entrada y salida, es
básico dar más importancia a las evaluaciones de proceso, que
nos va a permitir reajustar la respuesta educativa as las necesidades del
alumno, en el momento oportuno (cuándo).
En relación a cómo debemos flexibilizar los criterios respecto
a los procedimientos e instrumentos de evaluación : puede ser necesaria
una evaluación individualizada . Es necesario introducir nuevas formas
de evaluar además de las ya tradicionales ( oral y escrita), tales
como la observación del trabajo de los alumnos, su participación
en los juegos, actividades, diálogos, siendo estas dos últimas,
también útiles en la evaluación del contexto.
Las necesidades educativas que les atribuimos a los educandos
con dificultades en el aprendizaje van a determinar que objetivos priorizar,
que secuencias seguir, como evaluar, que aspectos metodológicos potenciar,
con qué recursos humanos y materiales contar, como organizar nuestra
práctica para que todo lo demás sea una realidad.
Es necesario tener en cuenta que los educandos sordos requieren de ciertas adecuaciones de acceso como de comunicación, en el desarrollo cotidiano del trabajo del aula como de evaluación. Entre dichas adaptaciones se encuentran las ambientes en las que se debe tener en cuenta.
El uso de técnicas orales (lectura labio – facial habla) y técnicas gestuales (alfabeto manual, lenguaje de señas, expresión de consignas durante la evaluación y el desarrollo de los aprendizajes.
No se trata de presentar un instructivo para elaborar instrumentos si sólo algunas recomendaciones que pueden ser útiles para tal fin. El maestro sabrá valorarlas y adaptarlas a las necesidades especiales del alumno, teniendo en cuenta las implicancias propias de su necesidad especial.
Los medios para recopilar información son prioritariamente en caso
de educandos ciegos o con visión sub-normal el diálogo y en
el caso de educandos sordos la observación.
Los problemas de redacción u ortografía solamente se marcarán
pero no serán determinantes para juzgar un texto.
El maestro registra sus observaciones por escrito y así tener más
información para la evaluación y determinar calificaciones.
Ver cuadro aquí .
Es necesario considerar la importancia de la identificación de los educandos con talento o superdotación, y señalar con precisión cuál es su finalidad. Ella fundamentalmente tiene que ver con el conocimiento de las características individuales de todos y cada uno de los alumnos para plantear las adaptaciones curriculares pertinentes, potenciando al máximo sus posibilidades en el contexto educativo. Se trata de evitar que se desaproveche las potencialidades, es decir las altas habilidades de estos alumnos.
El modelo de Renzulli define la superdotación como la combinación de tres características fundamentales que actúan en interacción:
Renzulli concede más importancia a los factores ambientales familia
y escuela principalmente, para el desarrollo de las características
ligadas a la superdotación. Monks destaca el papel de los factores
sicosociales representados en la familia, compañeros y la escuela
como condicionantes de cada uno de los tres factores.
Asimismo, estos educandos talentosos plantean necesidades educativas
especiales, que a veces no resulta fácil identificar, y con las dificultades
que ofrece su integración en la escuela regular, tiene que hacer frente
a algunas desventajas. Estos educandos tienden a mostrar autoconceptos más
bajos cuando presentan problemas de aprendizaje. Aquí va a resultar útil
fortalecer su autoestima valorando sus fortalezas y sus oportunidades personales.
Nuestros programas de fomento del talento y la sobredotación se han
adherido a la opción más desarrollada para atender a estos
alumnos: el aula habitual promoviendo toda una línea de trabajo de
enriquecimiento curricular
El mito de la atención educativa de quien presente altas habilidades
en espacios exclusivos así como que se solía precisar que el
talento es un atributo. Importantes soportes pedagógicos argumentan
que es posible orientar, estimular la emergencia del talento y la superdotación.
En este marco consideremos que la oportunidad, la motivación, la práctica
y el esfuerzo personal desde el aula regular es y debe ser impulsado.
El enriquecimiento es una estrategia que consiste en proporcionar
experiencias de aprendizaje ricas y variadas. Incluye la incorporación
de materias o áreas de aprendizaje que no se hallan normalmente en
el currículo, pero además puede significar el uso de materiales
más complicados o profundos en determinados temas.
El aula habitual representa la opción de la integración. Los
estudiantes necesitan educarse dentro de grupos heterogéneos, con
diversidad de talentos y habilidades. A ello se puede adicionar la posibilidad
que tiene el maestro ordinario de adaptar el Programa de enseñanza
y la metodología de trabajo a fin de dar respuesta a las necesidades
de los talentosos y superdotados (los superdotados: de alta inteligencia,
los talentosos: de alta habilidad en determinados campos, aunque también
se les utiliza como sinónimos).
Otra área de trabajo con estos educandos puede ser el apoyo que estos
chicos con talento pueden brindar a los demás, haciendo de monitores.
Por tanto, la evaluación tiene que considerar los procedimientos educativos
estimados esenciales en los diseñados para todos los alumnos. Cada
estudiante tendrá la oportunidad de recibir ayuda especial en aquellas
ocasiones donde se demuestre dicha necesidad.
Alcanzamos algunos elementos sugerentes que deben ser enriquecidos y dosificados, en lenguaje, desarrollo sicomotor y personal social.
En este sentido, áreas de desarrollo de superdotación y talento a considerar son: habilidad intelectual general o talento, aptitud o talento académico específico, pensamiento creativo y productivo, habilidad de liderazgo, talento artístico, habilidad sicomotora.
En el trabajo educativo integrado hay que estimar todos los instrumentos de la escuela regular, los diferentes tipos de pruebas, testimonios, fichas y cuestionarios escritos. Para la identificación de los educandos con talento y/o sobredotación las pruebas objetivas o formales se agrupan en las siguientes categorías:
Fuente:
• portal.huascaran.edu.pe