Financiamiento vìa franquicia SENCE y fondos Ley Sep



Inscribe acá tu correo para recibir nuestro noticias y novedades:
El equipo del Asesorías y Capacitaciones de la Fundación Astoreca unido a Educando Juntos ha confeccionado un documento para ser utilizado por profesores en el colegio. Es el resultado de una investigación entre algunos de los colegios asociados a este Portal y la revisión de investigaciones recientes en el tema.
Busca responder con metodologías probadas y usadas por otros a una problemática presente y discutida en los establecimientos. Tiene como objetivo entregar consejos para trabajar con niños que presentan dificultades para mantener el mismo ritmo de aprendizaje que sus compañeros en la sala. Contiene consejos generales y específicos, principalmente para responder a dificultades de lenguaje, atención, socioafectivas y, problemas específicos de lenguaje y matemática.
Estos consejos facilitan el aprendizaje de todos los alumnos de su clase, especialmente, de aquellos con dificultades de aprendizaje. Estas sugerencias no requiere sacarlos de la sala de clases ni tiempo adicional.
Antes de dar una instrucción elicite las habilidades y contenidos que los niños necesitarán para realizar la actividad. Luego de una instrucción precisa respecto a lo que espera que los niños hagan, secuenciando las acciones y nombrando los materiales y objetos que utilizarán (por ejemplo: si quiere que unan con una línea recta 2 objetos que comiencen con la misma letra, dígales: “Vean esta página, aquí tenemos varios objetos, animales y frutas que están en dos columnas (indíquelas). Vamos a poner atención a cuáles comienzan con el mismo sonido (nombre cada uno) ¿alguien me puede decir cuál de ellos comienza igual que árbol?, muy bien, ahora con el lápiz grafito vamos a unir con una línea recta (dibújela) el árbol con la ardilla, el ahora Uds. Lo van a hacer con todas las otras palabras”). Por último, consulte si alguien tiene una duda.
Para lenguaje en general:
• Ayude a los niños con apoyos visuales que
representen el tema del que se habla: gráficos, dibujos, objetos,
organizadores gráficos (conozca ejemplos de organizadores gráficos
en: Programa de Lenguaje – kinder – Colegio San Joaquín
www.educandojuntos.cl) (Valmaseda en Coll, Marchessi y Palacios, 2002).
Tenga en cuenta que los niños con dificultades de lenguaje pueden
sentirse inseguros en situaciones en las que haya un gran componente
de discusión
oral o de escritura. En esas ocasiones conviene tener un punteo
de los temas a tratar que se vaya siguiendo. Esto les da una
pauta para organizar lo que escuchan. Estas estrategias son aún más
relevantes en los primeros años de educación, pues a los niños
se les facilita el aprendizaje mediante el apoyo concreto.
Para Lenguaje comprensivo y expresivo
• Corrija las producciones verbales erróneas o
incompletas, modelando la expresión correcta. Repita correctamente
las producciones de los niños lo más luego posible. Sobre todo,
realice expansiones de lo dicho por el niño; tanto de tipo gramatical
como semántico (Valmaseda en op cit). Por ejemplo, si el niño
dice que los “murciégalos” chupan sangre, lo óptimo
es que el profesor diga, “claro hay murciélagos que chupan sangre
y otros que comen frutas”. Por el contrario, lo contraproducente es
decirle, “no se dice murciégalo, está mal dicho” ”repita,
murciélago””. Esta última conducta puede hacer
que el niño se sienta fracasado inhibiendo sus iniciativas comunicativas.
• Plantee preguntas abiertas de manera progresiva: esto
favor·ecerá, con el tiempo, una comunicación más completa.
Así comience con preguntas cerradas, para que luego Ud. como profesor
construya un relato a partir de lo dicho por el niño. De esta manera,
Ud. modela la forma de contestar preguntas abiertas que puede plantearle
al niño después. Por ejemplo, le puede preguntar ¿qué hiciste
en el recreo?, “Jugué”, ¿Con quién jugaste? “Con
Pedro y Camila” ¿A qué jugaron? “A las pilladas” “Ah,
entonces en el recreo jugaste con Pedro y Camila a las pilladas,
y ahora ¿Qué vas
a hacer?”.
Para estimular el lenguaje expresivo:
• Aproveche las situaciones de juego, especialmente en
el caso de niños pequeños, pues proporciona un contexto muy
rico para el uso del lenguaje. Amplíe el lenguaje otorgando modelos
de respuesta (Valmaseda en op cit). Por ejemplo, cuando el niño esté jugando
pregúntele qué está haciendo. Lo más probable
es que el niño responda “esto”, a lo que usted debe contribuir
diciendo “claro, estás construyendo una torre con cubos verdes,
rojos y azules”.
• Anime el uso del lenguaje para distintas funciones como
describir experiencias, acontecimientos y objetos (es bueno utilizar
apoyo concreto como láminas), expresar sentimientos, realizar juicios
y predicciones, contar cuentos, actividades donde deban categorizar, etc.
(Pesse en Lucchinni, 2002)
• Otorgue el tiempo necesario para que pueda expresarse (Pesse en Lucchinni, 2002).
Muchas veces estos niños demoran en contestar, haciendo sentir que el ritmo de la clase se pierde. Para evitar esto, luego de un tiempo puede ayudar al niño preguntándole ¿en qué estás pensando? (con el fin de ayudarlo y no de presionarlo), antes de pasar a otro. Otra estrategia es avisar con tiempo lo que se le va a preguntar. Por ejemplo, puede decir Camila, le voy a hacer una pregunta, escuche bien. Mientras Camila piensa, comente que necesitamos tiempo para pensar y buscar la respuesta correcta. Luego pida que conteste.
Este par de segundos le da un tiempo para organizar su respuesta.
Cuando corresponda, modele este “tiempo de pensar”. Diga “lo
voy a pensar” y demore algunos segundos antes de contestar una pregunta.
• Para estimular el lenguaje comprensivo es bueno que
inste a los niños a responder preguntas simples y vaya complejizándolas
progresivamente. Por ejemplo a través de la lectura de cuentos, primero
puede plantear preguntas cerradas como ¿Estaba el gato con las botas
puestas? (respuestas si /no), y luego puede invitarlos a hacer
descripciones verbales, pedir que cuenten el final de la historia, etc. ¿Cuál
era la labor del gato con botas?¿En qué termina la historia?¿Qué otro
final se les ocurre?.
• Otra manera de preguntar acerca de los cuentos es hacer preguntas
siguiendo la secuencia de la historia (qué pasó primero, qué después)
Esto ayuda a crear una estrategia para recordar e ir integrando los acontecimientos
del cuento para luego contestar preguntas abiertas de interpretación
que se basan en ellos. También se les puede pedir identificar frases
absurdas (palabras inadecuadas en el contexto), encontrar opuestos, descifrar
incógnitas, resolver adivinanzas, juegos de nominación, etc
(Pesse en Luchinni, 2002).
Para Lenguaje articulatorio:
• Solicite a los niños
que al pronunciar las palabras alarguen los sonidos de las sílabas
(<bbbbbrrrrrrraaaaaaa>)
que observen las sensaciones que acompañan ese alargamiento (cosquilleo
en los labios, cosquilleo en el paladar, abrir la boca) incluso
que den un nombre a la sensación (hormigueo, cosquilleo...). Realice
esta actividad frente a un espejo, que puede estar ubicado detrás
de la puerta o en el rincón de lenguaje, para que vean cómo
se mueve su boca al decir ciertas palabras. Este trabajo ayudará a
los niños
a obtener mayor conciencia de los movimientos articulatorios
que tienen lugar al pronunciar y de la estructura sónica de las palabras
(cómo
están compuestas por distintas sílabas y sonidos) (Sánchez
en Coll, Marchessi & Palacios, 2002). Este trabajo lo puede hacer antes
de salir a recreo con uno o dos niños, es muy efectivo.
• Siente al niño cerca del profesor, lejos
de estímulos distractores como ventanas, diario mural, puerta, etc.
y entre niños tranquilos. El niño debe tener sólo los
materiales que requiera para realizar la actividad (Menéndez,
2005). Recuerde que los niños con problemas de atención tienden
a distraerse fácilmente ante cualquier estímulo.
• De órdenes muy simples, breves, y secuenciales
(Menéndez, 2005). Por ejemplo: “Sebastián, saque su cuaderno, ábralo,
tome el lápiz, copie la instrucción de la pizarra”, “muy
bien”, “cuando termines me llamas”. Esto le entregará una
estructura externa al niño para realizar actividades que lo focalizará en
la realización de una actividad. Para los más pequeños
ayuda tenercarteles con dibujos que indiquen la secuencia de actividades a realizar.
Por ejemplo, pegue en orden los carteles de pintar, recortar, pegar para
que recuerde cuál es la secuencia de una actividad larga (conozca
ejemplos de carteles en: Programa de Lenguaje- kinder- Colegio San Joaquín www.educandojuntos.cl ).
• Asegúrese de mantener un contacto visual
con el niño. éste lo debe estar mirando cuando le da la instrucción.
Dígale “ Francisco, mire aquí”. Pídale que
fije su atención en lo que usted hace o muestra. (Menéndez,
2005). A medida que transcurra el año, podrá simplemente llamarlo
por su nombre y él sabrá que tiene que mirarlo.
• Defina los objetivos mínimos que el niño
debe alcanzar en la clase, para que pueda participar al ritmo de ésta
(metas cortas y sencillas) (Haeussler en Luchinni, 2002). Recuerde que generalmente
ocurre que los niños con dificultades de atención son o más
lentos que sus pares o terminan las actividades muy rápidamente.
• Espere que finalice una actividad antes de encargarle
una nueva, no permita que deje las cosas a medio hacer (Menéndez,
2005). Por lo mismo, secuencie (parcele) y gradúe las tareas
para que vayan de lo más simple a lo más complejo y refuerce
cada uno de los pasos que debe cumplir. Por ejemplo, si termina la tarea,
se le felicita por hacerlo, luego pídale que lo intente con buena
letra y valore su realización, más tarde espere que el contenido
también esté correcto y felicítelo. Pedirle todo a la
vez, le desmotivará porque no puede realizarlo (Menéndez, 2005).
• Alterne el trabajo de pupitre con otras actividades
que le permitan levantarse y moverse un poco. Como por ejemplo, hacerlo repartir
las guías a los compañeros, borrar el pizarrón, etc
(Menéndez, 2005). Esto es aún más importante cuando
los niños tienen hiperactividad asociada, pues les resulta muy difícil
quedarse sentados toda una jornada.
• Refuerce a los niños en sus logros académicos
y conductuales, concentración y control de impulso, como por ejemplo,
dándole ánimos continuamente, una palmada en el hombro, una
sonrisa ante cualquier esfuerzo que presenta (por pequeño que sea),
levantar la mano en clase, intentar buena letra, o contestar sin equivocarse,
etc. También es bueno el reconocimiento o halago público: comentarios
positivos en alto, notas para casa destacando aspectos positivos, una felicitación
de la clase, un trabajo en el diario mural, etc (Menéndez, 2005).
• Otórguele atención positiva antes
que limitarse a hacerlo callar y reprenderlo, cuando quiere llamar su atención
o la de sus compañeros interrumpiendo o preguntando cosas poco atingentes.
Acoja la pregunta del niño, pero inmediatamente, diríjalo hacia
un tema de interés para todo el curso o pídale que solucione
un problema, indicándole qué debe hacer. Por ejemplo, si el
niño dice “Hace calor”, puede contestar “Sí,
hacer calor, ¿Quieres abrir la ventana?”. De esta manera, la
atención del niño se focaliza hacia la resolución de
un problema. Más vale invertir el tiempo en estos niños y dárselo
en acciones beneficiosas para todo el grupo, que malgastar tiempo en retos,
discursos y castigos (Haeussler en Luchinni, 2002).
• Establezca límites claros y sin excepciones,
puesto que estos niños necesitan de reglas y una rutina predecible.
Así, por ejemplo no conviene decirle “Sólo por esta vez
te repetiré la prueba”, porque no se esforzará en estudiar
más y pensará “Si lo hizo la otra vez... ¿Por
qué ahora no?” (Haeussler, en Luchinni, 2002). Por lo mismo,
es recomendable definir con anticipación cuáles son las reglas,
así como las pautas de trabajo de cómo se ocupan los cuadernos,
dónde se guardan los materiales, rutina diaria, etc. (conozca pauta
uso cuaderno, pauta rutina diaria en: Programa de Lenguaje- kinder- Colegio
San Joaquín www.educandojuntos.cl )
• Atienda las necesidades del niño en forma
oportuna. La postergación de la satisfacción de las necesidades
lo lleva a ser más impaciente, irritable y con menos capacidad para
esperar. Sin embargo, también es necesario que aprenda a esperar un
rato corto, antes de atenderlo, pues la idea es que ésta sea oportuna
y no inmediata. Tampoco es bueno prestarle atención cuando lo interrumpa
o no lo deje conversar con otra persona. Exprésele que lo atenderá en
un momento más (Haeussler en Luchinni, 2002). Es de ayuda ir modelando
la espera. Al comienzo ayuda tocarle el hombro mientras se termina la conversación,
así se siente atendido y considerado, luego bastará con señalarlo
y posteriormente con sólo decirle.
• Desarrolle la paciencia y la perseverancia en
los niños, motivándolos a realizar actividades que involucren
destrezas motoras y relaciones grupales como armar puzzles, pasarse una hoja
uno a uno con trabas de ropa, trasvasijar, caminar sobre una línea
o sobre un rectángulo dibujado en el suelo sin caerse, etc.
• Fomente la concentración en los niños
utilizando material de apoyo concreto, ya que permite que se concentren más
que en las actividades donde prima lo auditivo. Existen diversos materiales
de apoyo como juegos y actividades que promuevan una mayor concentración
en la tarea porque requiere una observación acuciosa o elaboración
minuciosa. Intente, por ejemplo, buscar un personaje en una foto, encontrar
lo que falta en un dibujo, separar mazos de cartas en colores o por número,
armar cadenas de clip para realizar operaciones matemáticas, etc.
(Haeussler, en Lucchinni, 2002).
• Reconozca y respete la fatiga de los niños
con déficit atencional, realizando varias actividades, pero cortas.
Si bien el niño puede parecer físicamente inagotable, su capacidad
de concentración ya está exhausta (Haeussler en Lucchinni,
2002). Piense de antemano qué actividad puede hacer el niño
si termina antes o si está muy fatigado para seguir ( leer un cuento,
repartir materiales, comentar lo que hizo con un compañero más
hábil, etc).
• Sea un modelo para el niño. Es importante que el profesor dé el ejemplo. Si usted actúa de manera impulsiva será muy difícil que sus alumnos sean pacientes. Así también, es importante ser consecuente entre lo que dice y lo que hace. (Haeussler en Luchinni, 2002). Recuerde modelar cómo pensar diciendo en voz alta “voy a pensar”, espere unos minutos y luego conteste.
Para trabajar con niños socialmente rechazados, que tienen dificultades
para relacionarse con sus compañeros:
• Otorgue una guía especial explicando la forma
en que deben acercarse a otros tanto física como psicológicamente.
Es frecuente que estos niños no reconozcan las claves sociales que
regulan los juegos y las interacciones con sus compañeros. Les cuesta
identificar los sentimientos de los demás y los momentos apropiados
para manifestar cada conducta. Por ello pueden ser bruscos y parecer insensibles
ante las necesidades de los demás. Intente juegos, como el juego de
las expresiones faciales que muestren emociones. Se les puede pedir
que trabajen en parejas o en grupos adivinando las expresiones que actúa
un compañero. Esto puede ayudar al niño a reconocer la ira,
el dolor, la tristeza, entre otras claves sociales que muestren sus pares
(Marzano, 2003).
• Modele a través del ejemplo comportamientos como
la entonación de la voz y el volumen adecuado que deben utilizar las
personas para comunicarse entre sí (Marzano, 2003).
• En el caso que un niño sea rechazado por sus compañeros
por tener malos hábitos de higiene, averigüe en profundidad las
razones que tiene a la base (por ejemplo no tener servicios sanitarios en
el hogar) e incluir a los padres en la solución de este problema (Marzano,
2003). Muchas veces el colegio se encuentra equipado con duchas que pueden
ser utilizadas por los alumnos en el caso que lo necesiten.
Para trabajar con niños agresivos:
• Describa la conducta del niño claramente junto
a él “Le estás pegando a Manuel y le duele”. Luego
es posible establecer un contrato para recompensar las conductas adecuadas
y otorgar consecuencias por el comportamiento inadecuado. Todas estas decisiones
son tomadas en conjunto. Muchas veces las sanciones y los premios las proponen
los mismo niños. Es necesario ser consistente y otorgar recompensa
o consecuencias inmediatas a las acciones. Por ejemplo, si en el contrato
se acordó que dar golpes a un compañero iba a ser castigado
con limpiar la sala durante los recreos por una semana completa, el profesor
debe encargarse de que cumpla el acuerdo. De lo contrario se pierden los
límites establecidos con el niño y la valiosa coherencia entre
palabras y actos (Marzano, 2003). Si el contrato se rompe en variadas ocasiones
es importante reelaborarlo, pues ya no tiene un significado para el niño.
• Mantenga un vínculo amable con el niño
en todo momento pero sea riguroso y firme en los acuerdos y decisiones (Marzano,
2003).
• Dé responsabilidad a los estudiantes para ayudar
a la profesora u otros compañeros en la sala. Esto les permite a los
niños probar experiencias exitosas y refuerza la mejora de su comportamiento
(Marzano, 2003).
• Reconozca y fomente su participación en actividades
extracurriculares al interior y al exterior del colegio (Marzano, 2003).
Las actividades extracurriculares tienen repercusiones en la conducta en
el aula, pues los niños aprenden habilidades tales como el trabajo
en equipo, respeto de turnos, entre otros, que les permiten regular su conducta.
• Establezca reglas claras de convivencia a nivel de colegio. Se ha visto que una de las características de los colegios efectivos es la existencia de normas claras, compartidas por los alumnos, apoderados, directivos y profesores, y que son comunicadas a éstos por distintos medios. Uno de los temas más importantes de enfatizar es el trato entre alumnos.
Por ejemplo: en el colegio San Joaquín existe una guía del
buen trato, que ayuda a tener parámetros comunes en todo el colegio
acerca de lo que se espera de los alumnos respecto a su conducta y convivencia,
y la cual es conversada en cada sala de clases. Los niños que presentan
conductas agresivas son llamados por la directora quien comenta el incidente,
luego les pasa una guía para que la lean esa nochey al día siguiente se conversa sobre ella. Los niños parecen tomar
conciencia de sus actos y comentan las consecuencias negativas para los demás
(conozca guía “Tratémonos bien” en: Programa de Formación – Colegio
San Joaquín www.educandojuntos.cl).
Para trabajar con niños que le temen al fracaso (baja tolerancia a
la frustración):
• Comunique que equivocarse es parte importante de aprender,
así los niños podrán cometer errores sin sentir angustia
por esto. Cuando los niños se muestran muy perfeccionistas, al punto
de evitar hacer una tarea por temor al fracaso, adopte una postura que les
permita liberarse de la angustia que les provoca una mala calificación
(Marzano, 2003). Acepte los errores, instaure la posibilidad de corrección,
el uso de goma de borrar, corrija errores comunes frente a todo el curso,
sin tomar como ejemplo a un niño en particular (por ejemplo, cuando
un niño conteste mal, en vez de decir “no” “mal” “se
equivoco” dirija la atención hacia el problema y generalícelo
como una problemática del curso “varios están teniendo
problemas para solucionar este ejercicio” y soluciónelo con
todo el grupo), comente lo que será más difícil
en una lección, etc.
• Proponga el trabajo con un alumno tutor que tenga la
capacidad de ser contraparte y disminuir la autocrítica excesiva
en su compañero (Marzano, 2003). En ocasiones los niños trabajan
mejor con pares, pues pueden ayudarse a través de lenguajes más
similares. También es bueno poner a estos niños como tutores
de otros compañeros en las áreas en que se destacan.
Para trabajar con niños pasivos:
• No permita que los compañeros se burlen de ellos
o que destaquen sus características más deficitarias. Recuerde
que en general estos niños no se defienden ante la burla y crítica
de otros, y lamentablemente, los daños en la autoestima los inmovilizan
aún más.
• Estimule y reconozca las actividades en las que el niño
es bueno, realiza de manera exitosa u obtiene avances que aunque son pequeños
son significativos. Es importante señalar que estos refuerzos deben
realizarse cuando la situación lo amerite y de inmediato, es decir,
cuando el niño obtengan avances en su proceso de aprendizaje. De lo
contrario, el refuerzo indiscriminado o desfasado en el tiempo se vuelve
inefectivo e incluso contraproducente.
• Evite la crítica, como por ejemplo, “¿Aún
no terminas la tarea?” “Otra vez no hiciste la tarea” “Siempre
atrasado”, etc. Por el contrario, las frases deben alentar al niño
a realizar de la mejor manera que pueda la actividad emprendida, como por
ejemplo “Vamos terminando la tarea” “¿Por qué no
has hecho tus tareas, cuéntame?” “¿Qué podemos
hacer para que llegues más temprano?”.
Indicaciones generales:
• Acostumbre a los niños a una estructura
definida de clase que incluya: presentación deltema; desarrollo con
apoyo de material concreto, utilización de vivencias personales; retroalimentación
de preguntas para evaluar el dominio y comprensión de los alumnos.
Por último, haga un cierre de la clase pidiendo a los alumnos que
resuman lo más interesante o con qué idea o principio se quedan
(Chadwick en Luchinni, 2002).
• Identifique las fortalezas de estos niños
para potenciarlas (Chadwick en Luchinni, 2002). Por ejemplo, si el niño
tiene habilidades para dibujar pídale que haga un dibujo sobre el
tema que están tratando y que lo exponga a los compañeros.
En ocasiones, el reforzar una habilidad repercute en el desempeño
del niño en las otras áreas, pues el autoestima del niño
se ve fortalecida junto con su sensación de eficacia personal.
• Enfatice enfoques y prácticas orales (Chadwick
en Luchinni, 2002). Tales como lectura de cuentos, juegos de rol, exposiciones,
etc., estableciéndolos en lo posible como una práctica diaria.
• Siente a los niños frente al profesor,
minimice la necesidad de copiar del pizarrón y promueva la lectura
en voz alta designando con anterioridad quienes leerán (así puede
predecir el momento de la lectura y prepararse) (Chadwick en Luchinni, 2002).
• Proporcione alabanzas y mantenga un alto nivel
de expectativas (Chadwick en Luchinni, 2002). Es decir, felicite al niño
en sus logros y avances, siempre pensando y señalándole que
se confía en sus capacidades.
Dificultades en lectura:
• Realice actividades donde los niños tengan
que reconocer sonidos finales, sonidos iniciales, análisis y síntesis
de palabras, etc. Estos niños requieren de más práctica
y estrategias que favorezcan el análisis fónico y estructural
de la decodificación de palabras para llegar a leer (Chadwik en Luccini,
2002).
• Utilice una estrategia de enseñanza continua
y sistematizada: primero vocales, luego consonantes en sílabas directas,
luego en sílabas complejas, etc. Recuerde que los niños con
estas dificultades no aprenden a leer por descubrimiento, por lo que requieren
de la mediación de un profesor apoyado por un especialista (Chadwick
en Luchinni, 2002).
• Háblele al niño de frente, mirándole
a los ojos, con una modalidad lenta, rítmica y bien articulada. Esto
fomentará un desarrollo lingüístico adecuado (Chadwick
en Luchinni, 2002).
• Desarrolle en los niños la capacidad de
escuchar (Chadwick en Luchinni, 2002). El profesor es el encargado de modelar
esta capacidad en el diálogo diario, es decir, debe hacerle saber
al niño que lo escucha cuando este habla y al mismo tiempo solicitarle
que éste lo escuche cuando se dirige a él “te estoy escuchando” “Sebastián,
escucha lo que te digo” “Niños, escuchen a Diego”.
Se debe enfatizar en que la escucha atenta requiere de silencio de parte
de los demás.
• Planifique en la escuela un tiempo de lectura donde ésta sea una actividad placentera.
Recuerde que para superar los problemas de lectura hay que leer
y mientras más se lee, más se mejora la calidad de la lectura.
Para practicar la lectura incluya, dentro de la hora de lenguaje y de otras asignaturas,
una actividad de lectura que esté en concordancia con los objetivos
de la clase o unidad. Para esto puede utilizar materiales diversos como reglas
que norman actividades, invitaciones, agradecimientos, comunicaciones, afiches,
letreros, registros experienciales, revistas, textos de asignaturas, etc.
(Chadwick en Luchinni, 2002). Por lo mismo, la selección de los textos
debe ser la adecuada al nivel del niño con un vocabulario adecuado,
frases cortas y una diagramación poco recargada, letras grandes y
claras. Destine al menos semanalmente un tiempo determinado para esta actividad,
ya sea a través de visitas a la biblioteca, lectura silenciosa diaria,
trabajo en rincones, etc.
• Existen técnicas para desarrollar la lectura
oral en niños con lectura deficiente (Chadwick en Luchinni, 2002):
• Lectura oral simultánea: El profesor y el niño
leen juntos un texto donde el profesor guía con su dedo la lectura
esperando lograr fluidez. Esto se puede realizar con toda la clase, escribiendo
el texto en la pizarra, ocupando un cartel o transparencia, así todos
los niños pueden ir siguiendo el mismo texto de lectura.
• Lectura eco: Primero lee en voz alta el profesor
y luego lee el niño la misma frase mostrando con su dedo las palabras
leídas.
• Lectura con apoyo: Primero lee el profesor en voz alta
siguiendo con su dedo las palabras leídas y el niño las repite.
Luego el profesor lee en voz alta y omite las palabras que el niño
puede leer. Finalmente, el niño lee en forma independiente la mayor
parte del texto donde el profesor lo apoya en aquellas palabras necesarias
para que el niño lea con fluidez.
• Lectura repetida: El alumno lee en voz alta y relee
hasta que disminuyan los errores y aumente la velocidad. Entonces el profesor
le señala otro párrafo.
• Apoye la comprensión lectora mediante preguntas
referidas al texto. De este modo, previamente o durante la lectura anime
a los niños a predecir o hipotetizar sobre la historia, basándose
en la información que tienen: ilustraciones, la forma de los párrafos,
el autor, el título, etc. Una vez finalizada la lectura plantee preguntas
en distintos niveles de complejidad donde la información se pueda
buscar, interpretar y deducir, en una oración, en un párrafo
o en el texto completo y/o en las que reflexionan respecto al impacto que
les produce en términos de gusto y de valores.
Dificultades con la escritura manuscrita:
• Utilice el método cursivo porque favorece
la continuidad y la flexibilidad del movimiento, facilita la soltura y el
dinamismo en la escritura; permite la percepción de la palabra como
un todo y tiende a ser resistente al olvido en la memoria (Chadwick en Luchinni,
2002).
• Controle las actividades que los niños
realizan sobre la mesa de trabajo en relación a una postura adecuada:
• Sentarse en forma cómoda, con el dorso apoyado
en el respaldo, los pies apoyados en el suelo, los brazos descansando sobre
la mesa.
• Tomar el lápiz sosteniéndolo entre el índice
y el pulgar.
• La muñeca se apoya sobre el papel y determina
una continuidad entre el antebrazo y la mano.
Para esto, se puede apoyar con carteles ilustrativos (conozca
carteles de normalización en: Programa Kinder – Colegio San Joaquín www.educandojuntos.cl )
• Estimule a los niños a verbalizar sus
acciones motoras mediante explicaciones y descripciones (Chadwick en
Luchinni, 2002) . Esto en ocasiones se conoce como verbalización de
la escritura (conozca escritura matte en: Programa de Lenguaje – kinder
y 1° básico – Colegio San Joaquín www.educandojuntos.cl)
• Favorezca la distensión motriz a través
de pintura libre, arabescos de gran tamaño, trazo de letras en sémola
(Chadwick en Luchinni, 2002)
Dificultades en matemática:
• Integre en la resolución de problemas
y ejercicios escritos, el uso de la hoja borrador, lápiz mina, goma
de borrar y de la hoja de respuesta.
• Introduzca la matemática en contextos recreativos (Chadwick en Luchinni, 2002). En un contexto lúdico, se pueden automatizar y reforzar conocimientos básicos de la matemática.
Es importante utilizar apoyo concreto en las primeras instancias.
• Asegúrese de que los alumnos comprendan las actividades (Chadwick en Luchinni, 2002). Por ejemplo, se les puede pedir que lean la pregunta, que expliquen los que la pregunta les pide que hagan, cómo van a hallar la solución y lo que hacen mientras trabajan.
Bibliografía:
• Coll C., Palacios J. & Marchesi A. (2002). Los problemas de lenguaje en las escuelas (pp.124-125); El Lenguaje escrito y sus dificultades: una visión integradora (pp.127-159). Desarrollo psicológico y educación: 3. Trastornos del desarrollo y necesidades educativas especiales. Madrid: Alianza Editorial. (2° Ed).
• Condemarín (1999) Lectura temprana. Santiago: Editorial Andrés Bello.
• Marzano, R (2003). Classroom Management (pp. 88-105). What works in schools, translating research in to action. Virginia: ASCD.
• Menéndez I. (2004) Hiperactividad. http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=423 (en línea).
• Lucchinni G (2002). Problemas específicos de lenguaje (pp. 111-136). Orientaciones para el apoyo a niños con déficit atencional (pp. 93-110). Orientaciones Específicas para apoyar a los niños con problemas de lenguaje (pp. 155- 179) en Niños con necesidades educativas especiales. Santiago: Ediciones Universidad Católica
y FUNDAR.
Fuente:
• www.educandojuntos.cl