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Texto que explica formas para trabajar con guías de autoaprendizaje, potenciando así posibilidades de enseñanza tanto a través de la interacción cooperativa como del trabajo autónomo. Contiene además técnicas para fabricar y reconocer una buena guía de aprendizaje.
El trabajo con guías de autoaprendizaje debe darse dentro de un contexto de interacción: entre alumnos, con diversas fuentes de información y con el docente, cuya presencia es insustituible. Sólo a través de la combinación de estos aspectos se podrán potenciar las posibilidades de enseñanza y aprendizaje.
Un desafío concreto para los docentes de todos los niveles es redefinir en la práctica la propuesta didáctica clásica (la clase frontal como actividad exclusiva de enseñanza) e incorporar otras posibilidades. El repertorio de opciones es múltiple. Una propuesta sostiene que todos los contenidos se pueden transmitir mediante guías de autoaprendizaje. Otra, que lo mejor es el trabajo grupal. Ambas concepciones son posibles y deben y pueden integrarse cuidando de no empobrecer la enseñanza. Lo que se debe buscar para lograr una clase realmente interactiva es la combinación equilibrada de todos estos aspectos, para lo cual es muy importante destacar que la función del docente es irreemplazable.
¿Cómo trabajar con guías de autoaprendizaje? Es muy común que se piense que las guías de autoaprendizaje proponen actividades para que desarrolle un chico solo. Esta concepción es errónea: se trata de una propuesta cuyo objetivo fundamental es desarrollar una mayor autonomía en los alumnos, lo que es muy diferente. Hay ejercicios de todo tipo: para resolver en equipos, individualmente, con la familia, mediante la consulta a diversas fuentes de información, a la comunidad. El objetivo es promover e incitar a la interacción, desde el trabajo autónomo.
El uso de guías trae aparejado un cambio en el rol del docente. Ya no está más al frente de la clase sino que ahora trabaja al lado de sus alumnos. Por lo tanto, al no tener que dedicar todo su tiempo a transmitir información, puede atender con más dedicación a aquellos chicos que tienen dificultades. Esto permite que los demás sigan trabajando autónomamente; cada uno con su propio ritmo atiende de más cerca a los más necesitados, y permitir que cada uno se desarrolle con su propio ritmo tiene, como ventaja adicional, que ofrece al docente muchos elementos para un seguimiento individual de las particularidades de cada alumno. Esta posibilidad que tienen los educadores de diagnosticar los problemas que existen en la comprensión, les permite seleccionar los materiales de autoaprendizaje más adecuados para su curso. Es importante que los docentes lleven a cabo el trabajo con guías, interactuando con otros colegas, no individualmente. Resulta muy enriquecedor que en los tiempos que disponen para planificar sus clases, discutan e intercambien sus experiencias.
Una de las limitaciones que puede tener una guía es que sea autorreferente y autosuficiente, es decir, que no incite a la interacción con otros alumnos o materiales. Una guía que presenta la información y a continuación tiene la pregunta sobre ese texto no enriquece la autonomía porque todo está disponible. No incita a una búsqueda mayor. Se trata de que se abra la mirada del alumno a través del planteo de distintas problemáticas.
Esto no quiere decir que las consignas deben ser diferentes según el nivel de cada chico. Si están bien confeccionadas, pueden usarse, incluso, en todo el país, porque las instrucciones tienen que alentar al alumno o al grupo, a que observe, se relacione con su contexto y use su conocimiento previo. Un ejemplo: se puede pedir que busquen en el diccionario la definición de animal doméstico. Luego, que identifiquen a los que conocen o tienen en sus casas, que se junten con sus compañeros y seleccionen uno. A partir de ahí, que describan sus hábitos, alimentación, reproducción y que luego compartan su trabajo con el resto de la clase. Para terminar, el docente puede realizar un ejercicio de evaluación con los conceptos que le interesaba desarrollar en ese módulo.
La escuela primaria 218, de Santa Rosa, La Pampa, hace tres años que trabaja con guías de autoaprendizaje con muy buenos resultados. En esta institución, son los mismos docentes quienes las confeccionan. Las usan en todas las áreas y grados, excepto en primero.
Plantean el trabajo en grupos, individual o en familia, ya que a veces se dan a los alumnos preguntas para que resuelvan en sus casas. Al final, se trata de que haya una puesta en común de lo logrado. Como no siempre tienen recursos para imprimir las guías, los maestros dictan o escriben las consignas en el pizarrón.
En la escuela se creó lo que llaman el "Banco de Guías", que consiste en un archivo de todo el material usado (separado por nivel, disciplina y tema). De esta manera, todo se comparte y actualiza permanentemente.
Fuente:
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www.eduguia.net