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Los tres ejes de este artículo son: el profesor estratégico, el enfoque de investigación-acción en el marco de las teorías sobre la práctica de la función docente, y la investigación-acción como estrategia de aprendizaje en la formación del profesorado. Desde el discurso teórico interrelacionado con la experiencia de formadores en Investigación Educativa Aplicada, se plantean criterios de acción pedagógica para la formación inicial de profesionales de la enseñanza con habilidades regulativas para planificar, orientar y evaluar sus propios procesos cognitivos, en relación con los contenidos de aprendizaje a enseñar y con los vinculados a su actuación docente.
Escrito por:
Cristina Maciel de Oliveira
1. El profesor estratégico
Las características de la actual sociedad y su incidencia en la educación (educación en el centro del debate público, reformas educativas, nuevas tecnologías, pérdida del monopolio de la información por las escuelas, por citar algunos factores), plantean importantes desafíos al docente en el desempeño de su rol, que deben ser atendidos desde su formación inicial.
No es casual el creciente número de trabajos de investigación sobre formación del profesorado publicados en Estados Unidos y en Europa en los últimos años, aunque en el contexto latinoamericano la problemática del profesor debutante en cuanto objeto de investigación es «cuasi-inexistente» según Cornejo (1999).
Los informes de las investigaciones que se desarrollan en este campo nos aportan respuestas a cuestiones que son medulares para constituir o para renovar los planes de estudio de formación inicial en la teoría y en la práctica de la enseñanza.
Una de esas cuestiones es: ¿cuál es el perfil de egreso que debe tener el profesor que hoy comienza a formarse como tal para educar y para enseñar de acuerdo con los desafíos que la sociedad le presenta? La línea de investigación de Monereo et al. (1998) sobre estrategias de aprendizaje en la universidad, nos aporta una posible respuesta a esta interrogante: el perfil de un profesor que asume los desafíos que le plantean los cambios sociales debe ser el de un profesional estratégico.
Monereo reconoce en la formación del profesorado una vía para enseñar estrategias de aprendizaje. Las define como:
[…] procesos de toma de decisiones (conscientes e intencionales) en los cuales el alumno elige y recupera, de manera coordinada, los conocimientos que necesita para cumplimentar una determinada demanda u objetivo, dependiendo de las características de la situación educativa en que se produce la acción (op. cit., p. 27).
El autor plantea la necesidad de pensar en una formación continua que tenga en cuenta al profesor como aprendiz y como enseñante estratégico, y que le aporte instrumentos para:
En este sentido, conceptualiza al profesor estratégico (Monereo y Clariana, 1993, citado por Monereo et al., 1998) como un profesional con habilidades1 regulativas para planificar, orientar y evaluar sus propios procesos cognitivos, sean estos de aprendizaje de los contenidos a enseñar o sean relacionados con su actuación docente.
La idea de regulación es clave en el concepto de estrategia para estos autores. Implica reflexión consciente y control permanente del proceso de aprendizaje (planificación, realización de la tarea, evaluación de la propia conducta).
La aplicación consciente del sistema de regulación origina un tercer tipo de conocimiento, el condicional o estratégico. Éste surge de analizar las condiciones que determinan que una estrategia sea adecuada, y permite establecer relaciones con ciertas formas de pensamiento y de acción. La actuación estratégica se realizaría según el conocimiento condicional que el sujeto había construido para esa situación, o que había actualizado en el caso de que las circunstancias fueran similares a las de una situación anterior en la que se hubiera utilizado eficazmente la estrategia.
El aprendizaje mediante estrategias, es decir, a través de la toma consciente de decisiones, promueve el aprendizaje significativo (en el sentido de Ausubel, 1963) puesto que no se trata sólo de aprender a utilizar procedimientos, sino a valorar las condiciones de su utilización y su efecto en el proceso de resolución de la tarea.
Por lo expuesto, entendemos que la investigación-acción puede ser considerada como una valiosa estrategia de aprendizaje en el nivel de formación docente inicial. Una estrategia sofisticada, puesto que es preciso que se enseñe de forma explícita (Monereo et al. 1998). Nuestra experiencia pedagógica en relación con esta modalidad de investigación nos permite afirmar que potencia la conciencia del estudiante de profesorado que tiene grupos de alumnos a cargo sobre cómo desarrollar y optimizar su quehacer docente, siendo a la vez aprendiz y profesor de la materia a enseñar.
2. El enfoque de investigación-acción en el marco de las teorías sobre la práctica de la función docente y la formación del profesorado
Un breve análisis de las teorías que han prevalecido en los últimos treinta años sobre la práctica de la función docente y sobre la formación del profesorado nos permite centrar la atención en sus diversos enfoques, y re-significar aquel que hemos adoptado en nuestra práctica como formadores de profesores de enseñanza media: el de investigación-acción.
Pérez Gómez (2000) propone una clasificación en la que distingue las siguientes cuatro perspectivas: académica, técnica, práctica, y de reflexión en la práctica para la reconstrucción social. Dicha propuesta surge de los aportes de Feiman-Nesmer y de Zeichner, ambos en 1990. Zeichner –citado por Pérez Gómez– afirma que las tres perspectivas ideológicas2 que han estado en conflicto en la mayor parte de los programas de formación docente son: la tradicional, según la cual la enseñanza es una actividad artesanal y el docente un artesano; la técnica, que entiende que la enseñanza es ciencia aplicada y el docente un técnico; y la radical, para la que la enseñanza es una actividad crítica y el docente un profesional que investiga reflexionando sobre su práctica.
En una línea de tiempo, se muestra en el cuadro 1 la evolución en el análisis de las perspectivas teóricas que han predominado en la práctica de la función docente y en la formación del profesorado en el último tercio del siglo xx.
La clasificación que ofrece Pérez Gómez particulariza las anteriores con la identificación de enfoques diferenciados en cada una de las perspectivas.
Siguiendo el análisis de Pérez Gómez, planteamos las características principales de cada una de estas perspectivas con sus correspondientes enfoques:
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La reflexión implica la inmersión consciente del hombre en el mundo de su experiencia, un mundo cargado de connotaciones, valores, intercambios simbólicos, correspondencias afectivas, intereses sociales y escenarios políticos. La reflexión, a diferencia de otras formas de conocimiento, supone tanto un sistemático esfuerzo de análisis, como la necesidad de elaborar una propuesta totalizadora, que captura y orienta la acción. |
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[…] la práctica profesional del docente es considerada como una práctica intelectual y autónoma, no meramente técnica; es un proceso de acción y de reflexión cooperativa, de indagación y experimentación, donde el profesor/a aprende al enseñar y enseña porque aprende, interviene para facilitar y no imponer ni sustituir la comprensión de los alumnos/as, la reconstrucción de su conocimiento experiencial; y al reflexionar sobre su intervención ejerce y desarrolla su propia comprensión. Los centros educativos se transforman así en centros de desarrollo profesional del docente (Pérez Gómez, op. cit., p. 429). |
Este enfoque tiene como principales representantes a Stenhouse, McDonald y Elliott.
3. La investigación-acción como estrategia de aprendizaje en la formación del profesorado
Es en el marco del enfoque de investigación-acción y formación del profesoradopara la comprensión en el cual orientamos el curso de Investigación Educativa Aplicada3, correspondiente al Programa de Estudios de 3.er año de la carrera de formación de profesores para la educación media que se desarrolla en los centros regionales de profesores en Uruguay.
Hemos optado por dar prioridad a este enfoque, dado que la asignatura Investigación Educativa Aplicada:
[…] se sustenta en la necesidad de contar con una formación básica en investigación, que permite al estudiante discutir conceptual y operativamente las condicionantes y las formas de generar conocimiento a partir de la utilización del método científico, así como aplicar técnicas de investigación en diagnosticar problemas y desarrollar estrategias de intervención (Secretaría de Capacitación Docente, 2002).
Interesa la diferenciación de enfoques que establece Pérez Gómez dentro de la perspectiva de reflexión en la práctica para la reconstrucción social, puesto que en nuestra experiencia pedagógica de formación de profesores ponemos el acento en la reflexión en y sobre la práctica docente y en la transformación de ella que puedan realizar los profesores que en la reconstrucción social, aunque sin dejar de animarlos a reconocer el papel que pueden adoptar en su entorno social como intelectuales capaces de pensarlo críticamente, y aún de transformarlo si lo estiman conveniente.
Observar de manera sistemática las situaciones educativas (Postic y de Ketele, 1992) de las cuales forman parte como profesores (tanto áulicas como institucionales) y analizarlas con fundamentos teóricos, elaborar planes de intervención e implementarlos, evaluarlos y formular informes de investigación, reelaborar dichos planes, trabajar de modo colaborativo, comunicar públicamente los procesos de investigación desarrollados, son las principales actividades sobre las que estructuramos la modalidad de investigación-acción como estrategia de formación.
Esta estrategia de aprendizaje no se enseña al comienzo del curso. Es un componente vinculante del programa de estudios, que se inicia en el primer semestre con la construcción de la dimensión ética por el profesor investigador en su etapa de formación inicial, para que sobre la base de la reflexión y el discernimiento de principios y valores que sustentan la acción de investigar, ésta se desarrolle con actitud responsable sobre sus posibles consecuencias en los sujetos, en fenómenos y en situaciones de investigación.
El estudio de la observación científica y de sus características, y el trabajo consciente de los estudiantes de profesorado con sus capacidades de ver y de oír sobre situaciones educativas de las que forman parte para llegar a transformarse en observadores con cierto grado de habilidad, son otros pilares del curso para la aplicación de los procedimientos de investigación (observación, entrevista, encuesta y sociometría), con el propósito de ampliar y sistematizar el conocimiento de dichas situaciones.
El análisis de los atributos de los paradigmas cuantitativo y cualitativo y sus interrelaciones con las metodologías de análisis de datos, la comparación entre las tendencias contemporáneas en investigación educativa y los diversos modos de acercarse a la realidad [positivista, interpretativo y crítico (Pérez Serrano, 1990)], son parte del marco teórico que ilumina la libre opción por parte de los estudiantes de profesorado (profesores practicantes), y de la finalidad que guiará su trabajo de investigación en el segundo y último semestre del curso: ¿describir la situación educativa elegida? ¿interpretarla desde la perspectiva de los sujetos que intervienen en ella? ¿describirla e interpretarla? ¿transformar dicha situación empleando metodología profesional a partir de su descripción e interpretación?
Ante la necesidad que tienen los estudiantes de profesorado de resolver situaciones problemáticas de su novel práctica docente, el enfoque de investigación-acción emerge como opción teórica y metodológica para investigarlas y transformarlas.
Para desarrollar un proceso de esta naturaleza seguimos las siguientes fases, en una adaptación de la guía práctica de Elliott (1996), que en función de nuestra experiencia construimos en 2002 (Maciel de Oliveira, 2003):
Las situaciones problemáticas identificadas en el Liceo de Práctica5 que se estudiaron siguiendo la modalidad de investigación-acción en el curso 2003, fueron:
A continuación presentamos dos de estas experiencias. Organizamos la síntesis de los informes de cada equipo de trabajo en las dimensiones profesor aprendiz y profesor enseñante, en el entendido de que pueden ilustrar el proceso de investigación-acción que orientamos como estrategia de aprendizaje en procura de la formación de profesores estratégicos.
3.1 Síntesis de la investigación-acción realizada sobre formulación de preguntas orales en el aula por profesores practicantes de Ciencias Sociales6, en tanto aprendices y enseñantes
Profesor aprendiz
Del área disciplinar
De teorías
De procedimientos de investigación
De formulación de hipótesis
Profesor enseñante
Identificación de la situación problema
Desarrollo de habilidades regulativas
3.2 Síntesis de la investigación-acción realizada sobre integración de la informática en la clase de Matemática por profesores practicantes de Matemática7, en tanto aprendices y enseñantes
Profesor aprendiz
Del área disciplinar
De teorías
De procedimientos de investigación
De formulación de hipótesis
Profesor enseñante
Identificación de la situación problema
Desarrollo de habilidades regulativas
Toma consciente de decisiones
Reflexión sobre la experiencia
Idea general revisada para la orientación de un nuevo ciclo de acción
Notas
(*) Profesora de Investigación Educativa Aplicada, Centro Regional de Profesores del Este, Maldonado, Uruguay.
1 Monereo et al. (op. cit., p. 18) toman el concepto de «habilidades» de Sckmeck (1988) como «capacidades que pueden expresarse en conductas en cualquier momento, porque han sido desarrolladas a través de la práctica (es decir, mediante el uso de procedimientos) y que, además, pueden utilizarse o ponerse en juego, tanto consciente como inconscientemente, de forma automática».
2 Estas perspectivas fueron identificadas por Kirk (1986), quien se basó, a su vez, en la distinción de van Mannen (1977).
3 Este curso se desarrolló de marzo a diciembre de 2003, con una carga horaria semanal de 4 horas.
4 La hipótesis-acción «indica una acción a realizar que debe responder, sobre todo, a una autorreflexión y autocomprensión de la situación. La hipótesis nace de la reflexión y del análisis de la problemática, tanto en el plano teórico como en el práctico» (Pérez Serrano, op. cit., p.107).
5 Liceo n.º 4 de Maldonado, en el que realizaron su práctica docente en 2003 los 70 estudiantes de profesorado del curso 2001, que siguen la carrera en el Centro Regional de Profesores del Este, Maldonado.
6 Profesores practicantes: Patricia Astessiano, Analía Chiarle, Ana Luisa Loyarte, Sabina Maneiro, Eduardo Meroni, Delia Prochazka.
7 Profesoras practicantes: Alejandra Cevallos, Elena Domínguez, Paula García, Graziella Nucciotti, Ana Laura Núñez y Carolina Sastre
Bibliografía:
• Cornejo Abarca, José (1999): «Profesores que se inician en la docencia: algunas reflexiones al respecto desde América Latina», en Revista Iberoamericana de Educación, núm. 19, enero-abril, Madrid, OEI.
• Elliott, John (1996): El cambio educativo desde la investigación-acción, 2.ª ed., Madrid, Morata.
• Maciel de Oliveira, Cristina (2003): «Investigar, reflexionar y actuar en la práctica docente», en Revista Iberoamericana de Educación, versión digital, julio, Madrid, OEI, <http://www.campus-oei.org/revista/inv_edu2.htm>.
•Monereo, Carles (coord.) et al. (1998): Estrategias de enseñanza y aprendizaje, 5.ª ed., Barcelona, Graó.
• Pérez Gómez, Ángel (2000): «Capítulo XI. La función y formación del profesor en la enseñanza para la comprensión. Diferentes perspectivas», en José Gimeno Sacristán y Ángel Pérez Gómez, Comprender y transformar la enseñanza, 9.ª ed., Madrid, Morata.
• Pérez Serrano, Gloria (1990): Aplicaciones al campo social y educativo, Madrid, Dykinson.
• Postic, Marcel y Ketele, Jean-Marie de (1992): Observar las situaciones educativas, Madrid, Narcea.
Fuente:
• www.educacion.jalisco.gob.mx