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Más de 30 colegios en Chile estarían complementando sus currículums escolares con esta iniciativa, de origen inglés, cuyo objetivo es estimular el desarrollo de habilidades de convivencia”
Más de 50 mil personas pertenecientes al Reino Unido dicen añorar las sesiones de "tiempo de círculo" que alguna vez vivieron en pre-básica. Así lo descubrió Jenny Mosley al visitar la página que invitaba a los usuarios de Facebook a compartir experiencias en torno a la estrategia educativa que ella misma había creado.
Su objetivo: estimular las habilidades de convivencia y resolución de conflictos en niños. "Vi la necesidad de un modelo que trabajara en la promoción del comportamiento positivo, la confianza, el respeto, habilidades sociales y comunicación", explica a "El Mercurio" la educadora.
Con esta idea en mente, su programa ya se imparte en escuelas de India, Japón y Estados Unidos, además de gran parte de Inglaterra. Hace más de cuatro años, la estrategia se introdujo en los establecimientos pertenecientes a la Asociación de Colegios Británicos en Chile, experiencia que replicarían otras 30 instituciones del país.
Educar en comunidad
La premisa básica del programa es destinar 20 minutos diarios a conversar, estando los alumnos sentados en un círculo. La profesora debe posicionarse a la altura de los niños y explicar que se está en un espacio de confianza. "La idea es estimular la posibilidad de formar una comunidad de cuidado, donde es normal tener problemas, pero donde también es normal que todos ayudemos a superarlos", explica Claudia Romagnoli, psicóloga educacional UC dedicada al tema.
Para iniciar la conversación, se va pasando un objeto entre los niños (un peluche, por ejemplo) y quien lo posea es invitado a compartir alguno de sus problemas. "No se trata de 'salgo al recreo y la Francisca habla en contra de mí'. No es el momento de las acusaciones personales, sino más bien de 'me he sentido solo'. Se cuenta el problema sin ponerle nombre y apellido", indica Romagnoli.
Si un niño comenta que nunca es invitado a jugar fútbol en el recreo, los alumnos pueden sugerir armar un equipo nuevo, por ejemplo. Haciendo del tiempo de círculo una rutina, se espera que los niños creen la habilidad para escuchar y respetar turnos, cosa de "empoderar a las personas, ayudar a otros y resolver los propios problemas", explica Mosley.
