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El fracaso escolar no sólo es culpa del niño, sino de quien lo educa, dicen los sicólogos."
Colegios particulares optan por no expulsar a los alumnos que repiten de curso
La repitencia es un fantasma que está siempre presente en la vida de los escolares, sobre todo de quienes estudian en colegios con reglas estrictas. Sin embargo, muchos establecimientos privados han ido cambiando su forma de abordar el tema: la cancelación de la matrícula es una práctica cada vez menos usada, en parte como respuesta a la tendencia creciente en educación que señala que el responsable de los éxitos o fracasos de los niños no sólo es el alumno, sino también el establecimiento.
Por eso, los colegios han optado por revisar caso a caso la situación. La decisión ahora es compartida, y los padres tienen una importante cuota de opinión a la hora de dejar a su hijo en el plantel o retirarlo. Incluso algunos, como el San Ignacio Alonso Ovalle, están eliminando de sus reglamentos internos la cancelación de matrícula por este motivo.
La propia Fide, la federación que agrupa a estos establecimientos, ha adoptado lineamientos al respecto, señalando que por su proyecto educativo los colegios de la asociación no expulsan a los alumnos por repetir.
Los establecimientos han tomado conciencia de que dejar partir a un niño que repite tiene consecuencias para el estudiante y para la comunidad académica. "El manual de convivencia del colegio señala que en este caso se cancela la matrícula, pero no echábamos a casi nadie. Todos tienen derecho a apelación y el rector decide favorablemente para ellos en la mayoría de los casos", señala Oliver Flores, director del ciclo medio del colegio San Ignacio Alonso de Ovalle.
A menos que el estudiante combine factores como mal rendimiento, mal comportamiento y cero ganas de superarse, su caso es digno de revisión para los consejos de profesores.
Cada vez pesan más los aspectos sicológicos, de problemas de aprendizaje o situaciones externas que puedan afectar al alumno. Según los propios colegios, esto sirve también para sincerar los resultados académicos. "Quizás con el reglamento tan duro, muchos profesores y padres terminaban haciendo el trabajo por el niño, y al otro año se notaba que el estudiante debió repetir", señala Flores. Hasta este año, la repitencia ha mantenido niveles de apenas un 2%.
DERECHO AL ERROR
El reglamento del Ministerio de Educación establece las situaciones en las que un niño repite. Pero no obliga a los establecimientos privados a mantener en sus aulas a quienes no pasan de curso.
El Instituto O´Higgins de Rancagua tiene una política flexible al respecto. "Todos nos podemos equivocar", señala Patricio Ramírez, director del ciclo superior. Por esto, la mayoría de los niños que repite se queda y recibe un reforzamiento. "Hoy tenemos un estudiante de cuarto medio que repitió en primero medio y está saliendo con buenas notas", agrega el docente.
La idea es quedarse con los buenos alumnos, pero también con los que no son tan brillantes. Siguiendo esta política, este establecimiento -perteneciente a la orden marista- tiene cuatro sicólogos, uno por nivel, para apoyar a los estudiantes y a sus padres.
Pero no sólo cuestiones relativas a la psicopedagogía pesan a la hora de los colegios de cambiar la mirada. Ramírez cree que también influye la gran cantidad de colegios privados que se pelean la matrícula, por lo que han optado por retener a los niños.
MANTENER LA COHESION
En el Alonso de Ercilla les sucedió un año que, al llegar a cuarto medio, sólo un tercio de los estudiantes que egresaron pertenecía a la generación que entró en kinder. De ahí que la preocupación por mantener a los alumnos se convirtiera en un asunto vital para el colegio. La repitencia se da en mayor medida en quinto, séptimo, primero y tercero medio. Han tenido años en los que repiten, en tercero medio, el equivalente a un curso completo. Por esta razón, su estrategia es recuperarlos en el colegio. El año pasado, 18 estudiantes repitieron tercero medio y se quedaron 12. La decisión pasa por la revisión de los antecedentes de los estudiantes, no sólo académicos. Y los padres son informados siempre de los problemas de los niños, por lo que a final de año no hay sorpresas.
A pesar de la voluntad de los colegios para mantener a sus alumnos, hay un factor práctico que pesa para algunos: el que existan vacantes. Es lo que sucede, por ejemplo, en el colegio salesiano Juan Bosco de Santiago. Aun cuando analizan caso a caso, si el estudiante repite en primero medio, y en los octavos no hay vacantes, el alumno no podrá matricularse.
