Financiamiento vìa franquicia SENCE y fondos Ley Sep



Inscribe acá tu correo para recibir nuestro noticias y novedades:
Estudio del CIDE-Universidad Alberto Hurtado muestra que los docentes reconocen la importancia de estas herramientas, pero sólo las usan de apoyo en una clase expositiva.”
En sus celulares, en internet, en sus consolas de videojuegos y en la televisión de su pieza. En todas partes los adolescentes chilenos están expuestos a imágenes diversas, que ellos consumen y también producen, la mayoría de las veces, sin un espíritu crítico ni reflexivo.
Por eso, investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE), de la Universidad Alberto Hurtado, se abocaron a indagar cómo se utilizaban las imágenes dentro de las aulas de los estudiantes de 2° medio. Para eso encuestaron y entrevistaron a 578 estudiantes de 12 colegios de las regiones de Valparaíso, Metropolitana y de O'Higgins, y a 39 profesores de estos mismos establecimientos.
La idea, explica Dino Pancani, director del capítulo chileno de la investigación (que Flacso hizo en Argentina), era ver si los profesores aprovechaban las imágenes transmitidas por los medios de comunicación masiva en sus clases, si generaban conocimiento y reflexión a partir de ellas o si sólo eran empleadas como un apoyo de la clase expositiva.
Lo anterior, sobre la base de que la reforma curricular de los años 90 fomentaba el uso de diversas actividades de exploración en las clases, entre las que se sugería tanto el uso de imágenes producidas por los medios de comunicación como por los propios alumnos.
"Vimos que, en general, los profesores no entienden esas imágenes como una fuente de conocimiento para sus alumnos, sólo las usan como un elemento colaborador del lenguaje hablado y escrito", explica Pancani.
Así, añade, se pierde la oportunidad de analizar de manera crítica esos mensajes con los adolescentes y también de mejorar el aprendizaje. "Porque lo convierten en algo significativo, en que los alumnos cognitivamente logran entender que las materias de matemática e historia se pueden aplicar a su vida cotidiana".
Buen y mal uso
La investigación muestra que para los estudiantes no es indiferente la forma como los profesores usan fotografías, videos, películas o documentales.
"La imagen que me quedó dando vueltas en la semana fue la del tsunami solar, porque es interesante y me metí a investigar. Me llamó la atención las consecuencias que podía tener en los aparatos electrónicos más que nada".
Quien comenta esto es un alumno de un colegio particular subvencionado (entrevistado para el estudio), quien no se guardó el conocimiento para él: le sugirió a su profesor de Historia usar esas imágenes y éste le hizo caso.
"Yo recuerdo algo, pero no es para bien, sino para mal, que me dificultó aprender Historia (...) era lento y aburrido, entonces nunca aprendí (...) parece que era de la Segunda Guerra Mundial, nos mostraba videos y películas antiguas, entonces me dificultaba aprender", dice un alumno de un colegio particular, también entrevistado en el estudio, quien así muestra la otra cara de la medalla en el uso de imágenes.
Obviamente que esa no era la intención del docente. El 92% de los entrevistados dijo que usaba imágenes para "ilustrar o ampliar la información y el conocimiento" de las materias que enseñan.
El mismo porcentaje cree que usarlas es importante para que los alumnos logren comprender cómo funcionan los medios de comunicación y los procesos históricos y sociales, mientras que para el 87% las imágenes ayudan en la formación de un sujeto crítico.
Sin embargo, en la práctica su uso no apunta hacia esos objetivos. Y, dice Pancani, eso es porque los profesores tienen muy pocas oportunidades para aprender estrategias que les permitan emplearlos de esa manera. "El sistema no entrega herramientas para diversificar las fuentes de conocimiento que usan los profesores", agrega.
"Debería haber en la formación inicial de los docentes un curso que les enseñe lectura de medios", concluye.
83% de los estudiantes encuestados tiene la percepción de que el uso de imágenes redunda en un mejor aprendizaje.
85% de los profesores cree que las imágenes se deben incorporar de manera transversal en el currículo.
Participación activa
"En Artes, el profe nos pide que hagamos algo, y generalmente nos pide (...) que nos acomode, con la especialidad que nos acomode, y para eso ocupamos hartas imágenes", cuenta un estudiante de colegio particular pagado entrevistado en el estudio. El 36% de los alumnos encuestados dijo que en su colegio le pedían hacer imágenes para sus trabajos. Una cifra que sube al 53% en los de establecimientos particulares pagados y baja a 26 en los municipales. "La complejidad para los profesores está en que no saben cómo evaluar los trabajos hechos de esa forma. O sea, necesitan capacitación", explica Dino Pancani.
