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Mientras los estudiantes aimaras se cruzan con pumas y armadillos al ir a la escuela, otros deben viajar cientos de kilómetros para ver animales en su hábitat: Mientras los estudiantes aimaras se cruzan con pumas y armadillos al ir a la escuela, otros deben viajar cientos de kilómetros para ver animales en su hábitat”
Cuando un escolar santiaguino camina a su colegio, a lo más se cruza con un perro o un gato callejero. Un niño aimara, que puede recorrer hasta ocho kilómetros por el Altiplano chileno para asistir a clases, se puede cruzar con pumas, vizcachas, armadillos, y hasta con gatos andinos, un rarísimo felino que habita en la zona altiplánica y que está en peligro de extinción.
Sin embargo, que ambos conozcan y estudien la fauna y flora de su país y su entorno más cercano es igual de importante: y no sólo para las clases de biología o geografía, sino también para que ayuden a su cuidado y conservación.
Con esa idea en mente, diversas entidades se encuentran desarrollando programas educativos, en los que no sólo enseñan a los niños sobre la vida, hábitos y ecosistema de esos animales y plantas, pues también los involucran directamente en su cuidado y protección.
Frente a un puma
El biólogo Agustín Iriarte junto a los profesionales Nicolás Lagos, Rodrigo Villalobos y el educador Xavier Rivas (todos de la empresa Flora&Fauna Chile Ltda.) están trabajando en escuelas del Altiplano chileno (de las regiones de Arica, Iquique y Antofagasta) para enseñarles a los niños más acerca del gato andino y así evitar que la población de este especial felino siga disminuyendo.
"Trabajamos con ellos porque en la cultura aimara existe la idea de que matar a un gato andino da un año de buena suerte. Y usan mucho en sus fiestas las pieles y animales embalsamados", comenta Agustín Iriarte, quien cuenta con el apoyo de la ONG estadounidense Wildlife Conservation Network, la Fundación Rufford (de Inglaterra) y la Fundación Pantera.
A los escolares (de 1° a 8° básico) les entregan material escrito que contiene juegos (como sopas de letras), dibujos para colorear, ilustraciones, información acerca de los animales (con su nombre en aimara y español) y pequeños folletos para que se lleven a la casa.
"Además, tenemos videos -que subimos a YouTube- donde les presentamos al gato andino y ellos se entretienen mucho", explica Iriarte, quien agrega que el material educativo que los niños reciben contiene información no sólo de este felino, sino también de su hábitat y de los otros animales que viven en la misma zona.
Para encontrarse cara a cara con un animal autóctono, otros escolares deben salir de la ciudad y viajar cientos de kilómetros. Es el caso de los estudiantes de 7° básico a 4° medio de diversos establecimientos municipales y particulares subvencionados que ya han participado, o podrán hacerlo, del programa "Tantauco, emprende tu aventura".
"Los adolescentes viven cinco días con mucha actividad física, exploraciones científicas, y si tienen suerte, pueden ver a las distintas especies de animales del lugar, como es la ranita de Darwin, el zorro chilote o un pudú en estado salvaje", dice Catherine Chirgwin, coordinadora del Parque Tantauco, ubicado en la Isla de Chiloé.
La experiencia, que desarrolla la empresa Latitud 90 por encargo de Fundación Futuro, implica excursiones guiadas, talleres acerca de la flora y fauna del parque, actividades que realizan junto al profesor jefe o al de educación física.
Una sobrina cetácea
Los alumnos del taller Forjadores Ambientales, del Colegio Luterano de Punta Arenas, trabajan con ansiedad. Todo lo que están aprendiendo acerca de las ballenas jorobadas lo podrán poner en práctica a fin de año, cuando conozcan en vivo y en directo a estos cetáceos, en el parque marino Francisco Coloane, en el estrecho de Magallanes.
Se trata de 25 estudiantes de 1° a 8° básico que forman parte de esta iniciativa desarrollada por la Agrupación Arka junto a la Fundación Biomar. "Por ahora nos hemos valido de muchos recursos audiovisuales y actividades lúdicas para que los niños, por ejemplo, aprecien el tamaño de las ballenas o sepan dónde están ubicadas", explica Marcela Díaz, socióloga y profesora del taller.
En este último punto, los escolares han podido efectuar un seguimiento del viaje de los mamíferos, reconociendo las rutas que tienen gracias al apoyo científico de la Fundación Biomar, que sigue a estos mamíferos vía GPS.
"Cuando estén allá, a fin de año, se vivirá un hito bien relevante: los estudiantes van a apadrinar a las ballenas. Una instancia muy emocionante dentro de su proceso de educación ambiental", concluye la profesional.
Especies domésticas
Ser un niño urbano no es fácil. Lo saben en la Corporación Gen, cuya granja -en el desierto, a 20 minutos de Antofagasta- es visitada por escolares que nunca han visto una gallina, un ganso, un pato o un chivo.
"El año pasado vinieron 1.100 escolares, y muchos no conocían este tipo de animales; por eso se volvieron locos cuando pudieron tocarlos y darse cuenta de que el desierto es más que un yacimiento minero", dice Blanca Gutiérrez, coordinadora de la organización.
