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 Antes de lanzarse de cabeza a contratar sicopedagogos o profesores particulares para que el estudiante mejore el promedio en esta segunda mitad del año, los expertos recomiendan detectar las causas del problema y actuar con calma."

Especialistas dan pistas para enfrentar el mal rendimiento escolar:No hacer estudiar a los niños en vacaciones es la mejor forma de que suban las notas

Andrea sabe lo que cuesta "sacar a un niño adelante", como ella misma dice. Tiene cuatro hijos, y cada uno es un micromundo en asuntos académicos. Mientras que María de los Ángeles, que está en 5° básico, estudia sola y siempre saca buenas notas, Tomás, que está en 3°, ha sido toda una lucha. Durante todo el año pasado trató de leer de corrido, pero se le hacía difícil, lo que afectó su autoestima y, claro, su rendimiento.

En vez de angustiarse con la situación, Andrea tomó cartas en el asunto, y partió a buscar apoyo. Contrató a una sicopedagoga, y ella misma se dedicó a estudiar con él y apuntalarlo. Hasta que Tomás aprendió.

Ahora que están en vacaciones, en la casa todos descansan por igual. "¡Incluso yo!", dice Andrea. "No los hago estudiar en esta época, no tiene sentido, aunque hayan tenido buenas o malas notas", agrega.

Recargar pilas

Una actitud acertada, a juicio de los especialistas. Porque independientemente de los resultados del primer semestre, las vacaciones son para reponer energías y descansar.

"De ninguna manera gastaría las vacaciones del niño en hacerles reforzamiento", dice Josefina Beas, docente de la Facultad de Educación de la U. Católica.

Beas recomienda, a lo más, establecer unas pocas horas al día para trabajar algunas materias, o dejar una semana libre y la segunda para refuerzo, "pero muy acotado", recalca.

Detectar el problema

Una opinión similar tiene Verónica Garcés, directora de la Escuela de Psicopedagogía de la Universidad Andrés Bello, quien cree que lo que no se hizo en cinco meses de clases no se recupera en dos semanas.

"Llegar a fin de semestre con bajo rendimiento es el resultado de un proceso en el cual influyen muchas variables, como las motivaciones, expectativas o problemas afectivos; por tanto, los padres deben estar presentes y saber dónde o por dónde se vio afectado el aprendizaje", dice.

Carolina Valdés tiene experiencia en esto por partida doble: es profesora jefa de un 7° básico -"¡el curso más difícil para los niños!", dice-, y además mamá de dos niñas en edad escolar. Su consejo es que ante un mal rendimiento, lo mejor es acudir a un neurólogo, que rápidamente podrá detectar si hay problemas de aprendizaje o emocionales.

"No siempre los bajos rendimientos obedecen a problemas de aprendizaje. En cursos como 7° básico o 1° medio, por ejemplo, a los niños les cuesta más, por el cambio de profesores y porque el sistema les exige mayor autonomía. Las cosas se complican si no han desarrollado esas habilidades antes, o incluso si los padres no quieren que asuman esas responsabilidades académicas, porque los siguen viendo como guaguas y los victimizan", dice.

Liliana Ramos, secretaria de estudios de la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales, cree que lo importante es buscar el origen del mal rendimiento. "Hay que tratar de saber qué pasa a nivel de los procesos de pensamiento, que quizás impida que aprenda ciertas cosas", sostiene. En ese sentido, un buen ejercicio en este tiempo es revisar las pruebas en que a los chicos les fue mal. "Quizás el estudiante saca malas notas en un ramo donde sólo le hacen evaluaciones de alternativas, y su problema no es la materia, sino el proceso", añade.

Josefina Beas aconseja que lo primero es partir a conversar con el profesor jefe.

"Quizás si él dice que tiene problemas con los compañeros, un diagnóstico de un psicólogo puede ayudar más que un profesor particular", añade

Verónica Garcés dice que el tratamiento también dependerá de la edad del niño. "En la adolescencia, cuando hay bajo rendimiento en una asignatura, se debe buscar apoyo pedagógico, y no sicopedagógico. Pero si es un problema afectivo, como la separación de padres, por ejemplo, lo mejor es acudir a un psicólogo", sostiene.

12,2% de los estudiantes repite en 1° medio, considerado el curso más difícil de todos.

5,7% de los alumnos de 7° básico repite de curso. Es el mayor índice de repitencia de la Enseñanza Básica.

7° Básico es el curso en que menos aprenden los alumnos, según investigaciones hechas por el centro Mide UC.

" ¿Qué hacer   en vacaciones?  Hay establecimientos que calendarizan lecturas o tareas, pero esto va a depender de cada uno de ellos; lo recomendable es aprovechar este período para descansar y distraerse".  Consejo de la Oficina 600 Mineduc.
No al castigo

Los especialistas dicen que si bien los niños no pueden ser premiados por sus malas notas, el castigo durante las vacaciones tampoco generará muchos avances. "Así como la solución a un problema de mal rendimiento debe ser específica y acotada, la llamada de atención también. No significa que como te sacaste mala nota perdiste todo", explica Josefina Beas.

Verónica Garcés cree que algunos castigos, como el no ver televisión o quedarse sin internet, deben darse durante el proceso de aprendizaje, y no al final. "Lo mejor es hacer una introspección sobre los comportamientos que hemos tenido como padres, cual fue nuestro rol y cómo acompañamos el proceso de aprendizaje de los hijos antes que el reto cuando las notas ya están puestas", sostiene.

Confianza en ellos

Si bien la ayuda profesional es importante, también hay que tener cuidado con no sobrecargar a los niños de ayuda, porque puede generarles más angustia. "Veo a amigas que prueban todo: neurólogo, fonoaudiólogo, psicopedagogo, ¡hasta a una terapia de saltar en una cama elástica le oí comentar a una apoderada una vez! Con tanto especialista, ¿cuándo va a jugar ese chico? No creo que uno deba bajar las expectativas respecto de sus hijos, pero tampoco exigirles de más", dice Andrea desde su mirada de mamá.

Para Liliana Ramos, de la Universidad Diego Portales, la angustia de los apoderados puede jugar en contra. Y llama a no alarmarse más de la cuenta. "A veces hay un problema específico, y con tres clases particulares basta. Por eso hay que observar muy bien, y nunca dramatizar, porque eso puede hacer que el niño se sienta estigmatizado", añade.

A tiempo para repuntar

"Los padres no pueden sentir que si al niño le fue mal en esta primera etapa el año está perdido. Un niño que tiene un problema leve de aprendizaje se puede recuperar bien en lo que queda del año con apoyo y rutinas de estudio. Lo importante es diagnosticar bien las causas de un bajo rendimiento escolar".JOSEFINA BEAS, Profesora de la U. Católica

"Aún estamos a tiempo de repuntar. En el caso de los adolescentes, es importante que tomen conciencia de lo que implica una repetición. Para esto, los padres deben establecer una comunicación efectiva con ellos, y no hablarles y sólo retarlos, ya que eso no causa efecto y terminan por no escuchar". VERÓNICA GARCÉS, Docente de la U. Andrés Bello

Fuente: www.elmercurio.cl

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