Financiamiento vìa franquicia SENCE y fondos Ley Sep



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El especialista defiende el rol de los privados en la educación y aboga por un sistema con reglas parejas para todos.
En el trabajo que le tomó armar su recién publicado libro "El rol e impacto de las alianzas público-privadas en educación", el economista del Banco Mundial Harry Patrinos llegó a la conclusión de que sobre este tema "hay mucha ideología, pero poca evidencia".
Fue lo que lo motivó a terminar este trabajo, que presentará el viernes en Chile, en un seminario organizado por Libertad y Desarrollo e Inacap.
"La evidencia muestra que en la mayoría de los casos, la participación de los privados es ventajosa", explica.
-En Chile se dice que las escuelas públicas están en desventaja respecto de las particulares subvencionadas, porque, por ejemplo, no pueden cobrar mensualidad. ¿Cómo se logra una competencia más justa?
"Lo que hacen algunos países es permitirles a las escuelas públicas acceder a fondos adicionales. Por ejemplo, creándoles cuentas bancarias para recibir donaciones de fundaciones o empresas. Si queremos avanzar en equidad, hay que darles más libertad a las escuelas públicas".
-¿Cómo es una alianza público-privada que genera calidad?
"Un buen ejemplo es el de Bogotá (Colombia), donde hay un programa en que privados administran escuelas públicas en zonas pobres. Ellos tienen un contrato con una fecha de término y objetivos específicos, y si bajan de cierto nivel dejan de recibir platas públicas".
-Usted plantea que ello implica cierta flexibilidad para las escuelas. ¿Qué significa eso?
"La idea es que si se privilegian los resultados como indicadores de éxito, debiera haber menos controles sobre cómo llegar a esos resultados. Eso implica darles libertad para contratar profesores, revisar el currículo, usar ciertas pedagogías, etc. Si no se logran los objetivos, será el momento de las sanciones".
-¿Qué rol juegan los padres en ese esquema?
"Son claves. Hay que darles más capacidad de elegir, y eso implica que la información sobre calidad debe diseminarse. Muchos países están usando la internet para permitir a los padres saber cómo les va a otros alumnos, qué tal lo hacen otras escuelas, se ocupan inspectores que hacen reportes sobre el desempeño de las escuelas, etc. Sin esta información, el sistema no funciona".
-El libro revisa el caso de Chile y asegura que el sistema de subvención ha sido exitoso, por los recientes avances en los tests internacionales. ¿No es extraño?
"Cuando aparecen las escuelas subvencionadas, en la década de 1980, más niños empiezan a ir a clases. Quizás en esos primeros años los aprendizajes no aumentaban, pero había más niños aprendiendo. Es posible que se necesitara una generación para que esta reforma se reflejara en los promedios de las pruebas".
-¿Y no es posible que estos progresos recientes se deban a reformas más recientes?
"Es posible, pero el hecho de que haya más proveedores en el sistema que antes de 1980 le permite al gobierno preocuparse de la calidad. Si la cobertura está resuelta, el gobierno puede dedicar tiempo a mejorar el currículo, apoyar colegios y ser más una guía para el sistema que un proveedor de educación".
-En temas regularorios, ¿lo ideal es que en el sistema las normas sean parejas para escuelas públicas y particulares?
"Creo que las políticas deben diferenciar más entre alumnos que entre escuelas. Las que trabajan con alumnos más complicados deben recibir un tratamiento más intenso, independiente de si son públicas o no".
-¿Eso implicaría las mismas regulaciones laborales y las mismas políticas de selección de alumnos?
"En general, las escuelas que reciben dineros públicos deben tener el mismo trato y las mismas condiciones".
Fuente: www.elmercurio.cl
