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  Patadas, combos, fracturas, pinchazos con alfileres y hasta amenazas de muerte son algunas de las agresiones que han sufrido las cuatro docentes que contaron sus experiencias."

En los últimos dos años se han acumulado unas 20 denuncias de este tipo ante el Colegio de Profesores:Impactantes casos de profesores agredidos por sus alumnos en las salas de clases

El atentado contra la profesora de Inglés del establecimiento "Pierre Teilhard de Chardin", Loreto Villaseca López, quien fue acuchillada por un alumno en plena sala de clases, se sumó a las 20 denuncias de ataques contra docentes que lleva registrado el Colegio Metropolitano de Profesores desde 2007 hasta la fecha.

Patadas, combos, fracturas, pinchazos con alfileres y hasta amenazas de muertes son algunas de las agresiones que han sufrido diversos profesores que ejercen en establecimientos de educación municipalizada.

A la profesora diferencial, Nancy Reyes (49), de la Escuela Diferencial Juan Sandoval Carrasco (Santiago), todavía se le quiebra la voz, al recordar que en 2007, un alumno de 13 años la pateó y le cortó un tendón de su mano por llamarle la atención.

"Le pregunté por qué abría una caja que otro alumno había dejado en el suelo. Este niñito reaccionó violentamente. Me garabateó, recibí golpes en todas partes, me dio un rodillazo en un pecho y como yo me protegí, me agarró las manos, me las retorció y me arrancó el tendón del hueso", relató Reyes.

"Un rato después volvió con otro amigo a pegarme adentro de la oficina y la directora se tuvo que poner firme y corretearlo para que no me hiciera nada", dijo la profesora.

La historia de Laura Muñoz (61) no incluye agresiones, pero sí amenazas de muerte, poco antes de jubilar en 2008 del Colegio Juanita Fernández de Recoleta: "Yo nunca había tenido problemas con las alumnas y esta niña empezó con agresiones verbales, me amenazaba y me decía: 'Espérate no más...' Luego, "en la reunión de apoderados, la mamá trató de agredirme físicamente, pero los apoderados no la dejaron. Después de esto me dijo: 'Espérate no más, que afuera te vamos a estar esperando', haciéndome un gesto, como si me fueran a cortar el cuello".

Tras este incidente, la directora le advirtió que no saliera del lugar porque la estaban esperando afuera; llamaron a los carabineros y debió irse escoltada hacia su casa. A la alumna no la dejaron ingresar más a clases, sólo podía rendir las pruebas.

La profesora Iris Flores (61), quien jubiló hace unos meses de la Escuela E 314 Capitán José Luis Araneda de Renca, cuenta su caso: "En 2007 recibí patadas y golpes de puños de parte de una de mis alumnas de 3º Básico. El día del incidente, aseguró que retó a la menor porque había intentado escaparse por la ventana, "le llamé la atención y le dije que tenía que mantener una conducta acorde con la sala de clases y me empezó a dar patadas".

La profesora de Básica de la Escuela Teniente Dagoberto Godoy (El Bosque), Amalia Muñoz (59), estuvo un mes con licencia médica y todavía continúa en tratamiento psiquiátrico, luego de que un grupo de menores de 8º Básico le enterrara un alfiler en los glúteos.

"Lo pegaron a la silla con silicona. Tuve que constatar lesiones en el policlínico y puse la denuncia en carabineros. Para mí eso no fue una broma, fue una agresión con un objeto corto punzante", recalcó Muñoz.

Padres del agresor pidieron disculpas

Los padres de J. P. M. S. pidieron disculpas públicas por la acción de su hijo en el colegio de La Florida, y aclararon que el tratamiento farmacológico del menor no fue suspendido, si no que comenzó a ser más distanciado.

Esta versión fue refutada por la dirección del colegio, la que asegura que el tratamiento fue suspendido en diciembre de 2008 por problemas económicos.

Profundamente afectado

Pedro Uges, abogado defensor de J.P.M.S., indicó que el niño permaneció medicamentado y no tuvo apetito durante todo el día de ayer, por encontrarse profundamente afectado por lo ocurrido y ser muy apegado a sus padres, a quienes extrañó.

Sus progenitores no pudieron visitarlo debido a disposiciones del Hospital Psiquiátrico José Horwitz Barak, donde se encuentra bajo internación provisoria.

El abogado también indicó que el menor nunca abandonó su tratamiento farmacológico de déficit atencional, ni durante sus vacaciones, pero sí reconoció que sus visitas al psicólogo debieron ser reducidas en algunas oportunidades.

Alcalde de La Pintana: "Es falso que haya detectores"

"Es falso que haya detectores de metales en mis escuelas y liceos. Lo desmiento categóricamente", afirmó el alcalde de La Pintana, Jaime Pavez, frente a la denuncia que hizo el Colegio de Profesores. El organismo reveló el uso de estos dispositivos portátiles en los alumnos de esa comuna para descubrir si portan elementos cortantes. El presidente de los docentes, Jaime Gajardo, sostuvo ayer que ese tipo de detectores ya existe en varios liceos, principalmente en la comuna de La Pintana.

Gajardo hizo estas declaraciones a propósito de las palabras de la ministra de Educación, Mónica Jiménez, y la posibilidad de usar estos elementos para evitar ataques como el que el martes sufrió la profesora Loreto Villaseca (33) en La Florida.

Jiménez afirmó que "me cuesta pensar que ése es el camino para resolver este tipo de problemas; tendremos que analizarlo, pero no es la primera aspiración de esta ministra".

Según el organismo gremial, las comunas con más denuncias en 2007 y 2008 fueron La Granja, Pedro Aguirre Cerda, Paine, Maipú, Recoleta, Renca, La Pintana, Lo Prado, Cerro Navia y El Bosque.

Una antigua discusión

Los detectores de metales como medida que evita la violencia en colegios es una discusión de años. Cuando terminaba 2004, cerca de una docena de actos violentos en establecimientos educacionales incrementó la discusión entre distintas autoridades sobre el uso de detectores metálicos y revisiones de mochilas. En octubre de ese año, un joven le clavó un cuchillo en el abdomen a un compañero, y otro menor le disparó con una escopeta a un alumno del mismo colegio. Ante tal situación, el alcalde de Temuco, Francisco Huenchumilla, incitó el uso de detectores de metales. Lo que se agudizó cuando Joaquín Lavín propuso un plan de contingencia para los colegios de la comuna de Santiago. El en ese entonces ministro de Educación, Sergio Bitar, se negó rotundamente a acoger la solicitud de equipar a los establecimientos con esas herramientas, que calificó de "pirotécnicas" y de "lógicas represivas".

Sesión con psicólogos

Tras una sesión de trabajo extraordinaria con su profesora jefa, Pamela Irarrázaval, y orientadores del colegio, el Tercero A del colegio Teilhard de Chardin asistió a una jornada con dos psicólogos de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), con quienes conversaron la situación vivida el día anterior.

Los jóvenes indicaron estar preocupados por la situación de su compañero y señalaron que no querían tener ningún tipo de contacto con medios de comunicación. De hecho, cerca de 20 alumnos salieron del colegio tomados de la mano y evitaron referirse a lo sucedido. "Estas son situaciones de crisis que no son esperadas y pueden generar pesadillas y algún grado de irritabilidad en los jóvenes", dijo el psicólogo Javier Guzmán del programa Habilidades Para la Vida de Junaeb.

El profesional indicó que se desarrollaron actividades con el fin de que los jóvenes pudieran expresar lo que han sentido con el objetivo de levantar sus capacidades para pedir apoyo a sus más cercanos. Trascendió que una de esas acciones de terapia fue escribir lo que están sintiendo tras el incidente que les tocó vivir.

Estas interacciones entre los alumnos y profesionales médicos, por el momento, no tienen fecha de término.

"Tuve que constatar lesiones en el policlínico y puse la denuncia en carabineros. Para mí eso no fue una broma, fue una agresión con un objeto cortopunzante".

AMALIA MUÑOZ
PROFESORA

Fuente: www.elmercurio.cl

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