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Más centrados en el desarrollo de habilidades que en el contenido y que enseñen a pensar, sumando una buena dosis de iconografía y otros soportes multimedia, son las características del libro de historia ideal."
Aunque suene paradójico, los libros del pasado deben mirar hacia el futuro. Esa fue una de las conclusiones del Seminario Internacional sobre Textos Escolares de Historia y Ciencias Sociales, organizado por la Unidad de Textos Escolares del Ministerio de Educación. Ahí, uno de los temas recurrentes fue la importancia de que la enseñanza de la historia permita diferentes puntos de vista.
"Una de las demandas de la sociedad es que el nuevo libro de texto sea un material educativo abierto, que no cierre los problemas ni dé doctrinas o verdades absolutas frente a las cosas, sino que promueva el debate y las distintas miradas", dice Mario Carretero, académico de la Universidad Autónoma de Madrid.
Para Simona Lässig, directora del Instituto Georg Eckert de Alemania, los textos hoy en día tienen que ayudar a los alumnos a pensar, "no sólo entregar una pura narración de los hechos", sostiene.
En este aspecto, las imágenes y las tecnologías tienen mucho que aportar.
"Los libros deberían aprovechar mucho más lo pedagógico de la iconografía, pero no sólo como complemento, sino con un valor en sí", sostiene Francisco Javier González, director del Instituto de Historia de la Universidad de los Andes.
Un desafío es sacar de la mente de los niños la idea de que la historia es aburrida y lejana. En eso ha estado Olaya Sanfuentes, académica del Instituto de Historia de la Universidad Católica, quien acaba de lanzar su colección infantil "Mi historia", de la editorial Amanuta, con textos y un DVD. Ahí juega con la ficción sin perder la rigurosidad de los hechos. "Hay que complementar el texto con otros formatos, donde se incorporen música, animaciones y elementos que remonten al niño al mundo que se está estudiando", dice.
Otro punto fundamental es aprovechar la tecnología. Francisco Javier González cuenta que hay lugares donde están trabajando con libros en que sus imágenes traen una especie de código de barras que luego se pone frente al computador y un programa abre un sitio donde se puede ver esa imagen en 3D y, por ejemplo, recorrer por dentro una casa del siglo XVIII.
Cobertura e hipervínculos
En el Ministerio de Educación están trabajando intensamente para fortalecer el rol del libro en la educación y su correlación con el currículo. Por eso, están desarrollando diversas investigaciones que buscan determinar cómo usan estos textos de historia tanto profesores como alumnos. Además, están trabajando con mapas de progreso para hacer libros más centrados en el desarrollo de habilidades que en contenidos.
También ampliaron la cobertura de entrega de libros hasta 4º medio y se la están jugando por las Tics. Por ejemplo, a contar de 2009, los textos de 5º a 8º básico tendrán un paralelo en "Hipertextos", es decir, una versión digital con links a diferentes recursos y actividades. Junto con esto habrá un PDF del libro.
"Ahora el desafío es incorporar el hipertexto en la guía del profesor, porque es éste quien incentiva el uso de las tecnologías con fines educativos", sostiene Ana María Jiménez, coordinadora de Textos Escolares del Mineduc.
Un buen texto en manos de un mal docente no sirve de mucho. Por eso, en el Mineduc se mejoró la Guía del Profesor, de modo de fortalecer su uso, y en marzo hará una capacitación para profesores del sector público de la Región Metropolitana, la que se complementará con material en internet.
"El profesor no puede estar solo para el uso de este material; necesita apoyo", dice Ana María Jiménez.
Fuente: www.elmercurio.cl
