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  La ira o el enojo impiden pensar y se pueden decir expresiones inadecuadas producto de ello, pero hay otros casos en los que premeditadamente se intenta causar un daño psicológico en el oyente con las palabras. Ambos casos son de agresividad verbal y producen lesiones psicológicas de diverso grado: leve, moderado o profundo dependiendo de la situación y el tipo de relación que exista entre el hablante y el oyente”, explica Zulema Vivanco, directora de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello."

Alertan sobre secuelas de la violencia verbal en los jóvenes

 


Un estudio realizado por la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello reveló que la violencia verbal, caracterizada generalmente por insultos, gritos, palabras vulgares y respuestas agresivas, corre el riesgo de ser generadora de otras violencias.

“Este es un rasgo característicos de nuestra juventud, quienes recurren a improperios irreproducibles, incluso para tratarse en el día a día”, señala Zulema Vivanco, directora de la Escuela de Fonoaudiología.

En muchas oportunidades, producto del estrés al que estamos expuestos, es posible decir cosas con una alta carga de agresividad, lo que no es bueno para las relaciones interpersonales.

“La ira o el enojo impiden pensar y se pueden decir expresiones inadecuadas producto de ello, pero hay otros casos en los que premeditadamente se intenta causar un daño psicológico en el oyente con las palabras. Ambos casos son de agresividad verbal y producen lesiones psicológicas de diverso grado: leve, moderado o profundo dependiendo de la situación y el tipo de relación que exista entre el hablante y el oyente”, explica Vivanco.

La fonoaudióloga sostiene que “si se repiten día a día, son capaces de tener consecuencias psíquicas irreparables en quien las recibe. A veces una simple entonación irónica o sarcástica que se agrega a una aseveración puede ser altamente dañina. No es necesario la burla o el insulto verbal para producir un daño psicológico”.


Razones

Respecto a la agresividad verbal, los especialistas manejan la hipótesis que los hijos de padres agresivos verbales, imitarán este patrón cuando adultos, ya que es el modelo a imitar.

“Para estos jóvenes, ser agresivos verbalmente es lo de menos. Lo más serio es el daño psicológico que traen: además pueden tener baja autoestima, conducta social inadecuada y problemas de comprensión en lo pragmático. Si a un niño se le habla en tono de enojo y la madre o el cuidador indica que “no está enojado”, el mensaje es incoherente”, subraya la profesional.

La aplicación de castigos físicos desmedidos también genera en los niños conductas de agresividad verbal o bien de excesiva pasividad o apatía, ambas tampoco deseables para una relación sana.


¿Cómo controlar la agresividad verbal?

“Podemos recordar las palabras de Aristóteles: ‘Cualquiera puede ponerse furioso.... eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta... eso no es fácil’. Quizás más que contar hasta diez, en un mal momento es necesario reflexionar: ¿Merece esta persona que descargue mi ira sobre ella? ¿Llegaré a alguna solución expresando mi sentir de esta manera?”, dice la especialista de la U. Andrés Bello.

“Es necesario colocar las emociones bajo el control de la razón, ya que autorregular la ira desde lo racional puede constituir una  importante habilidad social. El propósito es ser más reflexivos en los momentos de enojo, midiendo nuestras palabras y considerando las consecuencias que pueden acarrear”, concluye.

Fuente: www.elmostrador.cl

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